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¿Con quién pasamos cuentas y a quién exigimos responsabilidades?

No siempre se muestra todo. Siempre se esconde algo.

Las administraciones están completamente ahogadas económicamente, el país al borde de la quiebra, millones de personas en paro, decenas de miles de familias no tienen ya ayudas, los bancos siguen siendo ricos, más ricos, y los valores más sencillos, caso de la solidaridad y la cooperación, han vuelto impuestos a la fuerza en nuestro día a día ante la reacción que nos provocan ciertas imágenes que ya no llegan a través de la televisión pues las vemos a nuestro lado.

Es una cruda radiografía de este enfermo llamado España que, lejos de necesitar únicamente una transfusión, agoniza ante la urgencia de un cambio de cerebro y esqueleto. Pero lejos de salvarle la vida se golpea al paciente de manera individual y egoísta. Cada autonomía actúa autónomamente, cada ayuntamiento mira por lo suyo, las diputaciones aguantan pese al debate sobre su utilidad y otros órganos creados a medida de los gobiernos de turno se mantienen para ejercer su función de cementerio de elefantes.

A cada cambio de gobierno se rechazan los acuerdos del que antes gobernaba desestabilizando el progreso del país. Unos aprueban unas inversiones que otros hacen tambalear para crear otras de nuevas en aquellas zonas que les dan más rendimiento político. Las balanzas fiscales se mantienen con parcialidad pidiendo más unas zonas un dinero que se entregará a otras zonas a las que no se les exige de igual manera. Y es ese equilibrio mal aplicado en este ámbito el que genera debates que son estériles para algunos y devastadores para otros.

Pongo cómo ejemplo la zona donde hábito, el área de Tarragona, al tratarse de un ejemplo claro de esas decisiones cambiantes en función de quien gobierna. El proyecto del Corredor del Mediterráneo, infraestructura necesaria para la industria química o la autoridad portuaria, se ha vuelto a modificar y aquello que aprobó el PSOE y que agradó a los agentes empresariales tarraconenses es pasado tras la decisión del PP de cambiar el trazado de esta obra. Es un único caso al que podríamos sumar otros.

Otras preguntas generales para cualquier punto del estado son estas: ¿Por qué se han vuelto a parar ciertas obras que estaban paralizadas antes de las elecciones generales y en las que se trabajó mientras duró la campaña? ¿Por qué las administraciones hacen caso omiso de las reivindicaciones de ciertos colectivos que reclaman obras importantes desde hace meses o años? ¿Qué criterio siguen los técnicos que programan los calendarios de obras y las prioridades de inversión sin conocerse los territorios afectados o beneficiados? ¿Por qué las grandes inversiones van siempre a parar a las capitales de las comunidades y los otros municipios se tienen que conformar con las migajas?

La respuesta a todas ellas tiene un denominador en común y no es otro que los perjuicios que supone al ciudadano la gestión de sus propios recursos en manos de otros que son aquellos que manejan de forma interesada y conceden en función de unos criterios no compartidos por la mayoría.

Indefensos y asustados. Así pasamos los días viendo cómo los medios nos dibujan el negro panorama que acecha el país donde la gente pierde sus viviendas pero mantienen las deudas hipotecarias,  donde los empresarios ya no tiene líneas de descuento ni créditos para afrontar sus pagos, donde las colas de personas que acuden a buscar alimentos aumentan sin parar y los jóvenes emancipados que ya eran minoría tienen que regresar con sus padres. ¿A quién le pedimos cuentas? ¿Quién nos justificará el malbaratamiento de nuestro dinero? ¿Quién asumirá que nos están vilipendiando situándonos en cotas mínimas de lo que uno entiende cómo dignidad humana?

Algo hay que concluir y no tengo dudas. En política los vicios les vienen como pasajeros, les visitan como huéspedes y se quedan en su carrera como amos.

¿Hay vida después de la Roja?

Estos no son tiempos de definirse políticamente, de críticas gratuitas o de falsos discursos. Ahora toca sensibilizarnos con los más débiles de nuestra sociedad y al mismo tiempo recordar que se han debilitado, en muchas ocasiones, por pésimas políticas de los gobernantes de turno. Esta maldita crisis que estamos sufriendo la amplia mayoría, formada por trabajadores, desempleados y personas sin prestación, nos ha dibujado un perfil de ciudadano que asusta. Los jubilados viven peor que nunca con una pensión congelada, los parados tienen cada vez menos oportunidades de conseguir nuevos empleos y aquellos que ya no tienen ni el derecho a paro, deben vivir del aire porque no se pueden acoger a ninguna prestación social.

Todo ello gracias a un gobierno de izquierdas que, en teoría, lucha por las políticas sociales. Y como dije al principio del artículo que no hay que definirse políticamente, golpeo también a las derechas recordándoles que, en caso de gobernar, no conseguirían mejorar mucho una situación agravada durante de años por culpa de todos los partidos. Ellos han hablado alto y claro de épocas de bonanza para comentar, en voz baja y con la boca pequeña, que había crisis. Nos han hecho inflado el globo de la felicidad y después nos lo han pinchado dejándonos, como si fuésemos niños, llorando en una esquina sin saber el porqué.

Gracias a Dios que existe la Roja, nuestra selección española, que permite acabar con la crisis. Fijaos bien. Mientras España esté viva en el Mundial de Suráfrica no habrá problemas económicos para llegar a final de mes o para pagar la hipoteca. Todo será perfecto. Zapatero tiene suerte hasta en esto, en el hecho que si hay futbol la gente no piensa y la roja le está echando un buen cable al presidente.

Los mileuristas, los que no llegan a esa cifra o aquellos que la multiplican por cuatro, seis o diez, han hecho una pausa en sus vidas gracias a los jugadores de la selección que, en caso de ganar el Mundial, serán premiados con una cifra vergonzosa, 14 millones de euros, que no se destinaran, por ejemplo, a los parados sin subsidio. No hay dinero para lo que no se quiere y sobra para algunas causas más banales. 

Es preocupante ver como las parejas se separan a diario, cada día en mayor numero, porque se acaba la felicidad cuando realmente lo que causa las roturas sentimentales es la propia crisis que pone contra las cuerdas a aquellos que sabían vivir gastando y no saben sobrevivir sin el poderoso caballero, don dinero. El amor y la pobreza están reñidos.

Algunos también seguimos preocupados por el recorte que el Tribunal Constitucional ha hecho al Estatut de Catalunya pero mientras se pide que la gente cuelgue en los balcones la Senyera en señal de protesta, los vemos todos repletos de banderas españolas apoyando a la selección. No estoy mezclando temas, ni confundiendo churras con merinas. Hablo de sentimientos que se notan y son normales para aquellos, como es mi caso, que aun habiendo nacido fuera de Catalunya nos consideramos catalanes y no entendemos ni el sentimiento radical de independencia de algunos ni la radicalidad anti catalanista de otros, los miembros del Constitucional que han desmenuzado el documento votado en su día en el Parlament para instaurar, aun mas en todo el estado, el miedo hacia Catalalunya.

Para algunos somos el monstruo a combatir. Somos aquellos que no quieren rendir las actuales cuentas al estado porque somos conscientes que lo que damos, en concepto solidario hacia otras autonomías, no se corresponde con los que recibimos. Y esta evidencia tan real la califican como “insolidaridad” masacrándonos sin tregua. Hace falta aplicar mucho más el sentido común y la tolerancia para conseguir que la Justicia Social impere y triunfe pero nos será muy difícil extender este discurso de momento. Tendremos que esperar al final del Mundial para despertarnos de este falso sueño que nos devolverá a las catacumbas económicas en las que estamos inmersos. Si, señores, después de la Roja hay vida aunque esa vida sea triste y complicada en muchos aspectos.

Camaleones y fantasmas

Los camaleones son famosos por su habilidad de cambiar de color según las circunstancias. De ahí viene la definición de político camaleónico que incluye a aquellos gobernantes que, dependiendo del interés particular por asistir a según qué acto o encuentro, se dejan ver o se esconden y se hacen invisibles, como los fantasmas. Hace poco hemos comprobado a alguno de estos políticos en Copenhague, haciendo cola para entrar a reuniones donde no estaban invitados y donde querían colarse para aparecer en la foto final. El caso del vicepresidente del gobierno catalán, ansioso por entrar en la Cumbre danesa donde no se le había invitado, dio la vuelta al mundo.

Hace pocos días que recibí una carta muy importante. Era una invitación a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra que se llevará a cabo a finales de abril en la ciudad de Cochabamba, en Bolivia. La invitación me la envió en persona el Presidente de este estado, Evo Morales. Esta reunión tratará temas muy importantes como la deuda climática, la reducción de emisiones, la transferencia de la tecnología o el futuro de los pueblos indígenas. Sus conclusiones serán clave para nuestro futuro, como las que se extrajeron de Copenhague.

El problema es que en Bolivia no veremos las colas de espera de los líderes políticos ansiosos por comparecer para aparecer, salir en la foto. Estoy convencido que los gobernantes asistentes a Cochabamba se podrán contar con los dedos de las manos. Muchos jefes de estado, consultores y gran parte del personal que se mueve alrededor del medio ambiente harán novillos al considerar que lo que se propone en Bolivia es de segunda categoría.

El impacto mediático será menor y la presencia institucional, relativa a este impacto. La otra cara, la de la verdad que nadie cuenta, es más cruel. En Copenhague todos los asistentes cobraban dietas y tenían pagada su estancia mientras que en Bolivia ya se ha anunciado que el presupuesto no da para estos gastos y que quien viaje a la Conferencia Mundial de los Pueblos deberá rascarse, todo sea por el cambio climático, su propio bolsillo.

Ay! Qué bonito es luchar por un mundo mejor cuando la foto es gratis y que gran esfuerzo supone cuando te tocan la cartera. Menos mal que en Bolivia SÍ veremos a los ciudadanos antiglobalización, esa especie humana comprendida en los foros de discusiones reales y maltratadas y apaleadas por las fuerzas de seguridad en las reuniones fotográficas de gran calibre mundial. En una parte del planeta son ángeles y en la otra mitad, demonios. Es lo que tiene el medio ambiente, en boca de todos y en manos de unos pocos.

El encuentro de Bolivia lo recomiendo personalmente porque creo que va a resultar muy interesante. En primer lugar por la asistencia de aquellas personas que realmente están preocupadas por el futuro de nuestro planeta y en segundo lugar por la ausencia de todos aquellos elementos políticos distorsionadores que no acaban decidiendo nada tras días y semanas vividas con un lujo que no se merece nuestra amada tierra.

Lo que más lamento es que son ellos, estos personajes camaleónicos que ahora se harán invisibles, los que en realidad tienen las soluciones al problema. Ya se sabe, unos hablamos y queremos mejorar nuestro entorno y los que lo pueden mejorar aparecen y desaparecen a su libre albedrio, como los fantasmas y los camaleones.

Podéis leer este artículo en el diario online Ecoticias donde colaboro como articulista de opinión. Mirad este enlace.

NO con mi tiempo

 

politica faceLos partidos políticos apuestan por las nuevas tecnologías de la información. Se dijo que Obama consiguió grandes apoyos y recaudaciones a través de las redes sociales y especialmente de la más popular, el Facebook. No eran inventos ni solo el simple marketing, se trataba de la realidad. Los políticos saben que estas redes mueven a millones de personas y deben formar parte de ellas.

En estos momentos, cada dirigente político, cada militante importante, cada simpatizante, tiene su espacio en el Facebook, Hi5, Twitter, MySpace o su blog personal. Para ellos es un nuevo espacio para darse conocer a toda la sociedad aunque no sea obligado pertenecer a estas redes. Los grandes partidos ejercen presión y control sobre los principales medios de comunicación del país y ahora intentan extender sus redes, como tentáculos, a estos nuevos espacios.

Pero estos intentos pueden convertirse en un arma de doble filo porque en el Facebook tú eres el dueño de tu tiempo y lo que empezó en broma, accediendo a este portal para conversar con las amistades y recuperar otras que hacía años que no veías, se ha convertido en tu propio espacio donde entra solo aquel que tú decides. Ellos, los políticos, intentan invadir nuestro espacio con sus blocs, videos con mensaje político en el Youtube y ahora con su presencia en el Facebook.

Se hacen amigos de todo el mundo, de todo lo que se mueve. Discuten entre ellos ante tu mirada atónita e intentan convertir un espacio privado como este en una autentica tribuna electoral. Hoy me decía una muy buena amiga mía que ha enviado un mensaje a todos ellos recordándoles que les puede tener como amigos y personas pero los puede rechazar en cualquier momento si aprovechan para enfrentarse políticamente.

Te etiquetan en cualquier imagen sin pedirte permiso dando la sensación que acabas perteneciendo a todos los partidos y votas a todos los políticos. Creen salir victoriosos en una lucha que acaban perdiendo porque hay algo que no saben: la herramienta de las nuevas tecnologías está en nuestras manos y somos nosotros quienes escogemos a con quien queremos compartir nuestro tiempo.

Con el Facebook y las redes sociales nos hemos convertido en los dueños de lo que deseemos. Por primera vez, los ciudadanos podemos dominar a los políticos. No dudo que estén buscando otros sistemas para controlar la red pero de momento son intentos fallidos. Algunos medios de comunicación participan en su juego publicando que tal político supera el millar de amigos en el Facebook o supera las 10.000 visitas en su blog particular.

Lo que no cuentan es que la gran mayoría de políticos no han creado su propio perfil de la red social, ni han invitado a los que aparecen como amigos. Estas tareas las realizan sus ayudantes del gabinete de comunicación, sus periodistas a sueldo, personas que trabajan desde la sombra para conseguir que brillen sus líderes que son incapaces, cuando llega el momento, de hablar de temas sencillos como un cumpleaños, noticias cotidianas, temas humanos y personales. Es aquí cuando se comprueba que realmente no están allí y ceden su nombre a los ayudantes.

Puedo decir con orgullo que conozco personalmente a más del 80 por ciento de los más de 1.300 amigos que tengo en Facebook. Reto a cualquiera de los políticos que están en esta red a demostrarme que conocen tan solo a la mitad de los que tienen sumados en su perfil de amistades. Muchos de ellos, de los que están en Facebook, son mis amigos y por eso mismo, por amistad, les pido que se ciñan a un contenido donde la política sea algo lejano y lo humano sea más próximo.

Aparecer públicamente, de cara a la galería, utilizando las nuevas tecnologías como altavoz para hablar de política y enzarzarse en peleas con los adversarios es fácil pero aun lo es más dejar a estos políticos en la sombra,  rechazarlos como aquello que demuestran no ser, amigos sin ningún interés oculto. Con mi tiempo NO van a jugar. Con mi tiempo NO conseguirán hacer campaña gratuita. Con mi tiempo NO.