Los ángeles están de moda

No se trata de jugar con mi nombre ni con la música de Pedro Guerra pero es cierto, como dice la canción del cantante canario, que los ángeles están de moda. Todas aquellas personas que han decidido dedicar su vida al mundo, a la paz, al medio ambiente, a la cooperación, a la defensa de los derechos humanos, todos ellos están de moda. Son seres más sensibles que los otros porque les motiva el trabajo en común para el bien en común, las acciones en conjunto para los resultados en conjunto.

Como dice la canción, los ángeles están de moda porque nos hacen falta, porque no sabemos estar solos, porque el rumbo perdimos. El problema es que los ángeles están tan de moda que hacen sombra a otras acciones y a otras personas. Muchos gobiernos prefieren llevar a cabo sus políticas sin ser observados, asesorados o apoyados porque consideran esa ayuda como un ataque o una crítica. Muchas de sus políticas se sustentan en las inversiones de las grandes multinacionales que ayudan a la economía pero, a menudo, a precios demasiados altos que se pagan con los silencios en casos de capítulos de contaminación o graves atentados al medio ambiente.

Por eso hay ángeles que están tan de moda que acaban siendo víctimas de los gobiernos demonizados en nombre del dinero. Dora Santos, miembro del Comité Ambiental del Departamento de Cabañas, en El Salvador, cierra la lista siempre abierta de los mártires sin causa, con demasiadas causas aptas para la sociedad y nocivas para los gobernantes. Una semana antes del asesinato de Dora la última víctima mortal era Ramiro Rivera, otro ambientalista del mismo Comité que Dora. El pasado mes de junio ya había fallecido, también asesinado a tiros, Marcelo Rivera, compañero de Dora y Ramiro.

Ellos tres, junto a muchas otras personas, estaban en plena lucha contra la instalación en la localidad de Cabañas de diversos proyectos mineros para la extracción de oro por parte de la multinacional canadiense Pacific Rim. Denunciaban el grave impacto ambiental que supondrían estas obras y al final pagaron con su vida. Es una salvajada sin sentido, un ataque hacia unas personas que luchaban por un mundo mejor, más limpio y sostenible des de la paz y el dialogo.

Conocían los riesgos que corrían porque sabían que cuando las luchas como la suya empiezan siendo populares para los ciudadanos de a pie, empiezan a ser molestas para aquellos que gozan manipulando la razón de la mayoría para imponer sus deseos mas egoístas.

Hay oficios que deben existir y que cada vez son más difíciles de ejercer. A los luchadores por el medio ambiente, la cooperación y la paz que han dejado su vida en el camino en nombre de empresas que callan voces con dinero, podríamos sumar a todos los periodistas asesinados por las misma razón, contar la verdad que el pueblo ignora y el gobierno quiere que sea ignorada. Todos aquellos que ya no están entre nosotros, que han sido abatidos, amordazados, torturados y humillados en nombre de la sinrazón de los políticos de turno. Permitidme acabar haciendo una concesión a los que hacen callar, a los verdugos. Hay una cosa que no saben. ¿Sabéis que es? No saben que los ángeles están de moda. 

NOTA: Este artículo lo he publicado en el diario digital Ecoticias donde colaboro como columnista de opinión.

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