Papa Noel y el Rey Negro

 

Papa Noel era verde pero Coca Cola lo comercializó en rojo en sus anuncios y así lo hemos conocido hasta ahora. Los Reyes de Orientes eran doce pero con los años solo han llegado a nuestras casas los tres que dejaron regalo al niño Jesús. Baltasar no era negro ni Rey de Oriente pero con el descubrimiento de los nuevos continentes se adaptó su figura y el color de piel para formar parte de la tradición.

Estas tres afirmaciones son eso, afirmaciones y verdaderas aunque suenen a falsedad. La historia cambia con el paso de los años y los siglos y algunas modas, impuestas por países capitalistas como los Estados Unidos, acaban arraigando en todo el mundo. Hablo de imposiciones y de falsedades, de afirmaciones y verdades, para decir mi opinión sobre nuestra actitud en épocas navideñas.

Cuando se aproxima el diciembre nos empiezan a bombardear los anuncios consumistas de televisión. Nuestras calles se iluminan un mes antes de lo que tocaría y nuestros corazones se empiezan a debilitar para fortalecerse con esa capa de amor familiar que se prolongará hasta primeros de enero. Navidad y sus fiestas nos hacen más humanos y perfectos, dejan a un lado, solo temporalmente, nuestros rencores y malos pensamientos.

Abrimos los brazos a todos los nuestros porque hace meses que no los vemos y casi un año que no nos reunimos con ellos alrededor de la misma mesa. Es Navidad y la familia es lo primero, hay que disfrutarla aunque si preguntamos a la gente, cada uno tiene su opinión y la gran mayoría se ve forzado a pasar estas fiestas. Yo mismo he preguntado a mis compañeros de equipo su opinión sobre la Navidad y, como me temía, hay respuestas para todo. Unos no celebran nada para evitar recordar las tristezas, otros agradecen poder reunirse con la familia y los hay que disfrutan de la vertiente mas religiosa de la fiesta.

El problema, creo yo, no es nuestra capacidad de amar en tiempos navideños. Todo lo contrario. El problema es la sensación de distanciamiento que experimentamos pasada esta época de amor entre los nuestros. Pasada el 6 de enero, el mundo vuelve a sus cotas más normales y retornamos al mundo competitivo que nos vuelve de nuevo seres que se defienden con uñas y dientes a diario y que solo contactan con la familia de cuando en cuando, cada unos cuantos meses o bastantes semanas.

Debe ser por eso que a veces, solo a veces, creo que la Navidad puede llegar a parecer absurda si no aprovechamos nuestros sentimientos verdaderos el resto del año. Que se defina un Dia Mundial en Familia o el Dia Internacional del Amor Familiar y nos dejen de meter consumismo por los poros de nuestra piel para acabar dejándonos hechos polvo durante quince días que dedicaremos únicamente a repartir amor. Si no somos capaces de amar y ser humanos todo el año, no seamos tan hipócritas y planteémonos muy en serio que hacer con el abuelo de verde que ahora es rojo, los reyes que jamás vimos en el pesebre y el monarca de color que el niño Jesús no llegó a ver en persona pero que cada año va a adorarle al portal. 

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