El esfuerzo y su recompensa

Hay proyectos fáciles de desarrollar mientras otros acaban siendo muy complicados aunque, con esfuerzo y constancia, acaben siendo igualmente una realidad. Hace ya mucho tiempo se nos planteó en la Red Internacional de Escritores por la Tierra la posibilidad de editar un libro sobre la historia de las niñas del Hogar Cristo Obrero de Diriomo, en Nicaragua.

Se trata de niñas que han sido víctimas de abusos, muy a menudo en manos de sus padrastros, y que han tenido una vida e infancia traumática y complicada. Teníamos claro que queríamos editar ese libro en el que han colaborado dos buenas amigas, la escritora Lina Zerón y la fotógrafa Andrea Eidenhammer.

Al final el libro lo forman poesías y textos que nos enviaron en su día los miembros de esta RIET que se quisieron implicar a fondo en el proyecto. Recibimos más de un centenar de obras y casi la mitad forman parte del libro donde cada texto se basa y está acompañado por las fotos que las niñas hicieron con las cámaras que les prestamos.

Hacer real esta obra en estos tiempos de mucha crisis y poca ayuda económica no ha sido nada fácil, al contrario. Pero como la voluntad del hombre, en este caso la de los que lideramos la RIET y los que han participado escribiendo, siempre puede más que los peligros que se cruzan por el camino, puedo anunciar que este próximo lunes me entregaran la primera prueba de impresión y que dentro de un mes tendremos ya el libro impreso.

Hay que estar contentos, satisfechos, orgullosos, hemos superado la prueba y pronto podremos observar el fruto del esfuerzo, esa recompensa esperada. Me permito avanzar un pequeño contenido del libro, la poesía que hice en su momento con la foto que lo acompañará y que escogí entre las muchas imágenes que habían hecho las niñas. Espero que os guste.

 

Corazón de Arco Iris. Ángel Juárez, España.

 

Quiero volar en libertad,

lucharé por tener alas sin grietas,

necesito creer que puedo,

que puedo seguir confiando en la vida misma,

junto a mis sueños y esperanzas,

que seguiré sonriendo.

Esa sombra negra intentó una y otra vez,

robarme todo incluso mi color

pero el dolor y la rabia me transformó

y me hizo fuerte,

esas miradas violentas y frías

nunca pudieron romper mi corazón ,

junto a mis alas de ARCO IRIS

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