La Noria deja de girar

Los errores se pagan y en televisión tienen un precio muy alto. La campaña social iniciada por el publicista Pablo Herreros, derivada de la decisión de los responsables del programa de Telecinco “La Noria” de pagar entre 9 y 10.000 euros a la madre de “El Cuco”, imputado en el caso del asesinato de la joven Marta Del Castillo, ha tenido unos efectos raramente inesperados.

Digo esto porque estamos acostumbrados a vivir en una sociedad alimentada por unas cadenas de televisión que nos ofrecen e imponen lo más gris del ser humano, la carnaza que comen los buitres, sucesos y desastres. Y acomodados ante esta situación no era de esperar que la campaña del publicista tuviese el efecto obtenido. Todos los anunciantes de La Noria han abandonado este espacio retirando sus contratos y dejando, nunca mejor dicho, a la Noria quieta y sin girar.

Debemos analizar a fondo esta causa y su efecto. Hay más programas dedicados a desnutrirnos intelectualmente que deberían pasar el corte y la criba de la propia sociedad como ha sucedido en La Noria. Y también hay anunciantes que deberían romper sus contratos en programas donde solo interesa conocer las penas humanas y las vidas de los famosos con sus montajes a medida para mantener su presencia televisiva.

Un país que ha bautizado a una “princesa del pueblo”, que se muere de ganas de adoptar a famosos para convivir un día con ellos, que se gasta cantidades ingentes de dinero en pagar a pseudoperiodistas que reciben su guión, redactado por el propio programa, antes de entrar en el plató no merece otra televisión mejor que la que tenemos.

Suerte hay de otras cadenas que apuestan por la calidad, a través de sus canales secundarios, para aportarnos otra visión del mundo y del planeta, una ojeada donde no hay vida rosa ni famoseos. Son las de una minoría, las que se ven en una de cada diez casas españolas, las que consumimos los que para la mayoría parecemos bichos raros

Urge un cambio de situación, un giro o ciaboga para aparcar este parque de atracciones malévolo donde giran norias, todo es de luxe y se escribe en diarios para una parte de la sociedad que no quiere afrontar las preocupaciones que le rodean y optan por ver estos programas como método de evasión. Derrotadas las altas torres deberemos ir a derrocar a las más pequeñas, las empresas de comunicación privada locales que también se creen las todopoderosas y omnipotentes, que vetan a quien les parece y quitan la voz a quien canta las verdades.

Esto pasará muy pronto, habrá cambios. Pablo Herreros ha sentado el precedente y ha abierto la Caja de Pandora en la que, en el caso de Tarragona, nos encantará meternos a diario para pedir que la lógica se imponga y se margine a un medio que ahora margina, que se ciegue a un medio que ahora ciega, que se mate al pregonero porque en este caso solo lee la parte del pregón que le interesa.

Continuará…

Una respuesta a “La Noria deja de girar

  1. Buenas tardes

    Así es, coincido plenamente y creo que es esl comienzo de una buena respuesta social.

    Hace unos días escribí algo en esta línea y creo que la sociedad puede cambiar cosas

    Un saludo

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