Gracias, con el corazón, gracias

De vuelta a casa tras el largo, intenso, emocionante e inolvidable viaje que me ha llevado por Cuba, Nicaragua y México las últimas tres semanas. Han sido días intensos en agenda y vividos aún más intensamente.

La presentación de la Red Internacional de Escritores por la Tierra en Cuba fue todo un éxito de participación y de acogida. La fiesta de cumpleaños del amigo Ernesto Cardenal en Solentiname transmitió a todos los que asistimos emociones muy especiales. Recordar y vivir en primera persona, treinta años después de su creación, la famosa misa campesina en la iglesia que vio nacer esa gran composición de los hermanos Mejía Godoy se convirtió en un hecho histórico pero sobretodo en una experiencia particular para mantener en el recuerdo.

Y el broche final. El Quinto Encuentro de la Unión Estatal de Escritores Veracruzanos que en esta edición tuve el honor de protagonizar como homenajeado. Lo guardaré para siempre más en mi caja de recuerdos personales por lo que ha significado personalmente y por todo lo que ha rodeado a este evento que es mucho. Conocer gente nueva, reencontrarme con caras conocidas, sentir el apoyo de amigos que además de amigos son personalidades importantes en sus países con agendas apretadas que olvidaron durante unas horas para estar a mi lado.

Uno se emociona, quizás por el paso de los años que nos da un toque especial a nuestros sentimientos y nos ablanda en momentos delicados y endurece ante situaciones adversas. Quizás porque soy un romántico empedernido que se deja llevar y vive la vida intensamente con lo que ello conlleva. Quizás, simplemente quizás, porque cómo dice Tagore, la vida es la constante sorpresa de saber que existo.

Existir para vivir y vivir para sentir, notar la calidez humana, presentir los buenos días, aguantar estoicamente las jornadas complicadas, cobijarme en los recuerdos y dar rienda suelta a la voluntad de tirar del carro, mi propio carro, donde uno escoge a sus compañeros de viaje y se sabe solo cuando quiere y estima la compañía en momentos clave.

Gracias. Gracias de todo corazón por lo vivido, por el apoyo de todos los que estos días han estado a mi lado dándome su apoyo. Gracias a Ernesto Cardenal por esos 87 maravillosos años cumplidos, a su hermano Fernando por hacer de embajador de las horas compartidas, a Raúl Arias y a Victor Aguilar por llegar cuando hay que llegar, a muchos otros, a todos, a los que tengo en la memoria y a los que no quiero dejarme por citar.

Estos momentos que vives en presente, cuando son momentos tan importantes, te transportan al recuerdo del pasado. Porque estos días he pensado en mi infancia granaína, en mi juventud que cabalgó entre mi ciudad natal y las tierras del viento, la Costa Brava, desde donde partí hacia mi querida ciudad de Tarragona. Y he pensado en mi padre quien sé que se sentiría más que orgulloso de ver a si a su hijo ahora, y lo ve desde donde sea que esté, cómo sé que los está también mi madre.

Y ese recuerdo lo he prolongado, puestos a mirar hacia atrás desde el ahora que es el presente, hacia Úrsula, mis hijos y mis nietos. Es lo que tienen las emociones, y vuelvo a ellas, tras comprobar que alguien recompensa la labor realizada. Siempre he creído estar muy orgulloso de todo lo que he hecho con la única intención de estar convencido que lo hacía porque debía y porque haciéndolo colaboraba en conseguir un mundo mejor para los que vienen detrás. Cómo siempre digo la tierra no es de nadie pero ya que nos toca vivir en ella hay que cuidarla en pro del futuro. Decía el sabio Albert Einstein que solamente una vida dedicada a los demás merece la pena ser vivida. Cuánta razón tienen los sabios. Por algo lo son. Estoy feliz de lo hecho y lo vivido pero aún más de lo que aún tengo que hacer que es mucho.

En un próximo artículo os contaré las anécdotas del viaje. Será la parte agridulce de esta historia por el cúmulo de despropósitos vividos estas últimas semanas fruto del viaje y sus consecuencias. Pero ahora eso no toca. Se corresponde, y acabo reiterando lo mismo, dar las gracias de todo corazón. Mañana más y mejor.

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