Desahucios: la vejación de la dignidad humana

A una persona le pueden quitar muchas cosas pero jamás se debiera permitir que le robaran la dignidad. Los casos de personas que se han quedado sin trabajo, ni prestaciones del desempleo, ni ayudas y sin la posibilidad de comprar los productos básicos para comer se cuentan a miles. Pero luego están todas aquellas personas que, tras haberlo perdido casi todo, se han quedado ya sin nada cuando el banco les ha embargado su vivienda dejándoles sin techo y con la deuda para el resto de su vida.

Me viene a la mente esa frase de un personaje de Madariaga que dijo: en mi hambre mando yo. Porqué a todos estos ciudadanos que se han quedado sin nada se les ha negado hasta eso: mandar en su hambre. Se les ha vejado moral y socialmente hasta el punto de no tener un rincón donde comer los alimentos que les daban entidades humanitarias como el Banco de Alimentos o sus propios familiares.

Y esa vejación moral que comento ha comportado que algunas de estas personas hayan decidido quitarse la vida. Asqueados, ninguneados y en un autentico caos personal que les ha llevado a la más profunda de las depresiones, han tomado la decisión de poner punto y final a sus vidas. ¿A quién debemos culpar de estas muertes injustas? ¿Quién les ha inducido a llegar a estos límites y que responsabilidades debemos aplicar sobre ellos?

La única defensa de las personas que se quedan sin trabajo, sin recursos y sin casa son aquellas plataformas que se han ido creando, ya desde el año 2007, con el objetivo de frenar los más de 500 desahucios que se producen cada día en España. STOP Desahucios impulsó un método de presión social tan efectivo como ocupar el piso que se va a embargar y no permitir ese embargo o retrasar su ejecución. Otras muchas plataformas e iniciativas, como la que hemos creado recientemente desde la Coordinadora de Entidades de las Comarcas de Tarragona que presido, nos hemos ido sumando al considerar que aportando cada uno su granito de arena se conseguiría mucho más que silenciando el tema o cruzando los brazos.

En muchos casos se ha conseguido el objetivo de parar embargos de viviendas y en otros se ha intentado pero lo cierto es que con el paso del tiempo, todos hemos visto que la respuesta no la tenían los ejecutores de los embargos, los bancos, sino la propia sociedad. Somos nosotros mismos, los que pagamos hipotecas y escogemos a los representantes políticos, los que debemos decidir qué se debe hacer. Lo primero es conseguir el mayor consenso social y lo segundo decir a nuestros dirigentes como deben actuar y qué deben hacer puesto que son nuestros representantes electos y están obligados a escucharnos.

Hasta ahora no lo han hecho y aquellos que han mostrado un tímido interés en hacerlo no han conseguido nada en concreto. Hay que reformular el debate sobre la necesidad de vehicular nuestros problemas hacia el Congreso y el Senado para conseguir que sea el gobierno quien plante cara al problema conociéndolo a la perfección sus orígenes y consecuencias.

Y el mismo gobierno debe marcar las pautas a los bancos y, con la ayuda de los representantes de la justicia que ya se han posicionado a favor del tema, conseguir que la dación en pago sea una realidad y que se acaben los desahucios de la manera que ahora se llevan a cabo.

No puede ser que los bancos, corresponsables y coautores de esta crisis que nos está destrozando, sean los mismos que reciban dinero del estado, nos lo nieguen a nosotros y enriquezcan su patrimonio quedándose con nuestras casas.

Ahora es el momento de las verdades y de los acuerdos firmes. Se han recogido miles y miles de firmas que no han servido para dar el vuelco al problema. Los principales partidos del país han intentado, tímidamente, atajar el conflicto. Y ahora nos dicen que la banca paralizará durante dos años los desahucios de las familias más vulnerables pero no dan opción a replica porqué saben que ese es solo un parche y no el remedio real que pasaría por acabar con todos los desahucios y permitir la dación en pago en todos los casos.

En este punto hay que incidir en dos sentidos. El primero para recordar que la dación no debería servir en casos donde existe picaresca y el segundo para conseguir que no se cobren sobreintereses o cuotas especiales a esas personas beneficiadas cuando hayan pasado los dos años. Que no sea en ningún momento una arma de doble filo.

Digamos BASTA a las vejaciones actuales. Digamos ESCUCHAD a los políticos que viven de espalda a nosotros. Gritemos DEMOCRACIA y consigamos de una vez que ésta sea real y para todos. Que cada uno mande en su hambre y nadie tenga que sufrir más de esta manera.

Ángel Juárez Almendros. Presidente de la Red Internacional de Escritores por la Tierra (RIET)

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s