Decir la verdad o callar para siempre

Atrapado el poder, mueren las masas

Atrapado el poder, mueren las masas

Cada vez que Mariano Rajoy sale en la televisión y abre la boca sube el pan de precio. Pero hace tiempo que no hay pan y el circo que lidera el presidente del gobierno se ha quedado sin domador. La última aparición mediática de Rajoy anunciando que el 2014 será un año de recuperación es, sencillamente, un insulto hacia todos los españoles que viven en el umbral de la pobreza, los que ya lo han traspasado y están desahuciados, los que no tienen trabajo ni perspectivas de conseguirlo, no gozan de prestaciones ni ayudas, se mantienen con una miserable pensión de jubilación, malviven con el sueldo mínimo pagando alquileres o hipotecas que son mayores a ese sueldo… y al resto de ciudadanos que, exceptuando a la clase política, a los banqueros y altos cargos, saben perfectamente qué es la crisis, la notan y saben que les acompañará aun durante mucho tiempo.

Parece ser que el presidente, su consejo de ministros y su corte de asesores viven aislados de la realidad, de espaldas al día a día de la gran mayoría de ciudadanos que se reinventan constantemente para no caer en el agujero negro donde otros muchos ya malviven sin divisar el futuro a corto plazo. Rajoy va dando golpes a ciegas con sus declaraciones sin tener en cuenta a los grandes expertos en economía que avecinan más tormenta para este tifón llamado crisis que se nos ha llevado casas, coches, sueldos, valores fundamentales y la noción esencial de lo que significa ser un ser humano con derechos mínimos.

El Presidente saber perfectamente que el próximo año no se recuperará nuestra economía ni se crearan los miles de puestos de trabajo que pretende hacernos creer. Mariano Rajoy ha optado por generar una ilusión óptica que, como los espejismos, provocará finalmente una gran decepción a quien se haya creído sus palabras. No, Don Mariano. No hay agua a la vista para los muertos de sed. Ni comida que llevarse a la boca o un trabajo que devuelva la dignidad a los que lo perdieron y se han decepcionado a sí mismos al ver que fallaban a sus seres más cercanos.

Puede usted inventar mil discursos más como los de ahora, parodiar la realidad haciendo creer que la economía reflota cada vez que llegan las épocas de contratación en el sector servicios, alentando a los más perjudicados con palabras lanzadas al viento, vendiendo únicamente humo. Pero no podrá evitar que nuestro país siga su curso que, de momento y siendo realistas, sigue sin rumbo ni nadie que comande la nave. Gay de Liébana, Abadía, Niño Becerra y otros muchos economistas que no esconden las evidencias mantienen en sus discursos siempre realistas aquello que usted niega y esconde.

Se nos amontonan los problemas, Europa nos cruje con el permiso de la Angela Merkel y el mundo entero ve como la nación española pierde peso, potencia y calidad en todos los sentidos. Una economía de abismo, una educación para clases, una cultura en desahucio y los principales servicios privatizados son la herencia que nos dejará el actual gobierno con el beneplácito del anterior que fue quien prendió mecha a este incendio que ahora no se ha extinguido. No saldremos de esta situación si antes de devolver la deuda externa contraída con el Banco Central Europeo y el Banco Mundial, generada a base de pedir aceptando intereses aberrantes y repartiendo parte de lo dejado a la banca española, no nos dedicamos a solucionar nuestros problemas reales de país. Limpiemos primero nuestra casa y pidamos la condonación de parte de la deuda injusta para respirar dignamente un poco.

España se quema como lo hizo Roma dos mil años atrás. Pero ahora no es tiempo de Dioses ni emperadores. Nuestro país vapulea sus orígenes, marcados siempre por la supervivencia, y vilipendia nuestra identidad. Y los que gobiernan, alabados solamente por la banca, aún se creen capaces de mentir y salir vencedores en sus falacias.

España, Don Mariano, no merece más engaños. Miéntase a usted mismo pero hágalo en casa, en la intimidad. Y permítanos saber hasta cuando seremos lo que somos para volver a lo que fuimos y queremos ser de nuevo.

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

 

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Una respuesta a “Decir la verdad o callar para siempre

  1. Querido amigo, como siempre tu exposición, franca, directa y con el dedo en la llaga, justo dónde debe llegar. Me emociona leerte y me emociona cada vez más la situación que nuestro país está viviendo, situación convulsa y desarreglada. Esperemos que algo pueda ir cambiando, sobre todo para las personas más afectadas. Un fuerte abrazo, Carmen Paloma Martínez

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