Gamonal: punto de inicio de nuevas formas de participación

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Burgos es estos días la verdadera capital de España, epicentro de los movimientos sociales y sede de los ciudadanos valientes que no permiten que sus representantes políticos, que ellos mismos han elegido, les ninguneen y les impongan. El conflicto del barrio de Gamonal, sin duda el más popular ahora mismo en este país, marca un antes y un después en la lucha ciudadana contra un sistema que se cree todopoderoso y pisa los derechos más elementales sacrificando a todo aquel que se le pone delante.

La decisión valiente de los vecinos de este barrio burgalés, hartos de pagar impuestos y de no recibir según qué servicios – que el gobierno municipal sí pretendía prestarles haciéndoles pagar por la construcción de un aparcamiento subterráneo, ha puesto de manifiesto ciertas necesidades urgentes. La primera, y principal, la de recordarles a todos los cargos electos en las diferentes administraciones que ocupan su escaño y asiento gracias al amable gesto de los españoles que les han elegido en las urnas en lugar de quedarse en casa – hecho que se merecerían – demostrando que realmente se pasa de ellos porque no se cree ni en su voluntad ni en sus gestos.

Hay también otra necesidad urgente que pasa por conseguir que las entidades vecinales, cívicas, sociales, culturales o de otra índole estén representadas en todos los órganos de decisión municipal donde se decide y define el futuro del municipio en cuanto a obras e infraestructuras, acciones y programas, campañas y creación de cualquier elemento que implique una acción sobre la población. Los representantes de plataformas cívicas y sociales deben integrarse en aquellos organismos decisivos y consultivos, sin remuneración alguna y con el compromiso de la imparcialidad, para ser el elemento que ahora falta en la toma de decisiones. Los Consejos de Participación existentes hace unos años, y ahora desmantelados, deben renacer y se debe dar otra utilidad, más real y menos de escaparate, a instrumentos que todos tenemos cerca en los que faltan representantes del mundo vecinal o asociativo y se echan de menos acuerdos útiles.

Las reglas del juego deben cambiar de una vez por todas. Es urgente que sean los propios vecinos los que tengan voz y voto en todas estas tomas de decisiones para evitar que sin ellos se lleven a cabo proyectos faraónicos que no tienen utilidad y provocan un mayor endeudamiento de los consistorios, que se malgasten los recursos económicos que son de todos los que pagamos impuestos y que, como sucede en muchos casos, se concedan obras y proyectos a amigos y familiares.

Nuestros políticos deben entender cuanto antes que ellos no son los amos del mundo y que hay que escuchar al pueblo para saber cuáles son sus necesidades reales y como se debe invertir el dinero que depositan ellos mismos en las arcas municipales con el pago de sus impuestos. El ejercicio de transparencia, auténticamente nulo en España, pasa precisamente por mostrar cuánto dinero hay y en que se gasta. Lo contrario, que es lo que ahora sucede, se llama, llana y sencillamente, especular con una mala gestión y con la posibilidad de acabar choriceando sin más.

Apunto una tercera necesidad que es el fruto de comprobar que muchas de las personas que votan cuando hay elecciones apostarían por cambiar a los elegidos al cabo de cuatro días quizás porqué no les convencen o tal vez, y así es en muchos casos, porqué ya intuían que les fallarían como finalmente les han fallado. Es urgente cambiar el sistema y poder votar con el sistema de listas abiertas como ya se hace en algunos países. De esta manera los partidos no impondrían las listas que imponen repletas de amigos a los que se les deben favores y se podría escuchar a cada uno de los candidatos explicando su programa personal, su proyecto más próximo y no el de partido que siempre acaba siendo una pura utopía llena de promesas que no se cumplen y, sobre todo, mucho humo. Si pudiésemos escogerlos uno a uno, estoy convencido que la actual desafección política que reina en nuestra sociedad bajaría mucho.

No es casualidad que el caso del barrio de Gamonal de Burgos haya sido la bandera de lucha social en toda España estos días. Ha sido el punto de partida de muchas otras protestas que se producirán a partir de ahora, cada vez que los vecinos de un municipio vean que les quieren tomar el pelo, en cada ocasión donde uno se huela que hay gato encerrado y le quieren timar o sangrar con más impuestos.

Este nuevo movimiento de protesta no lo han parado ni los antidisturbios ni la posterior rectificación del gobierno local de Burgos que ha paralizado el proyecto del aparcamiento. Esa obra, con más o menos violencia y porrazos de la policía, no se hubiese llevado a cabo porque la gente ya está harta de aguantar esta humillación constante, abuso de poder, de unos cuantos que piensan que todo es posible con la vara de mando que ocupan temporalmente.

Ahora, gracias a Gamonal, ya sabemos quién debe mandar en este país: nosotros los ciudadanos.

Ángel Juárez Almendros Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

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