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Superando la barrera de los 5.000 amigos en Facebook

Facebook 5000 amigos de Ángel Juárez

Muchas gracias a todos los  que confían en mí por haber superado el límite de 5.000 amigos  en Facebook. Siento no poder atenderos a todos tal como me gustaría.

Lamentablemente facebook tiene su limitación en 5.000 amigos  y no permite realizar más solicitudes de amistad. Aprovecho la oportunidad para anunciaros mi nueva página personal en Facebook donde tengo todo el seguimiento, noticias y  actividades sin limitación alguna.

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Para conectar por facebook lo podéis hacer a través del siguiente enlace.

Muchas gracias a todos por querer compartir vuestra amistad.  Sois estupend@s.

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Papa Noel y el Rey Negro

 

Papa Noel era verde pero Coca Cola lo comercializó en rojo en sus anuncios y así lo hemos conocido hasta ahora. Los Reyes de Orientes eran doce pero con los años solo han llegado a nuestras casas los tres que dejaron regalo al niño Jesús. Baltasar no era negro ni Rey de Oriente pero con el descubrimiento de los nuevos continentes se adaptó su figura y el color de piel para formar parte de la tradición.

Estas tres afirmaciones son eso, afirmaciones y verdaderas aunque suenen a falsedad. La historia cambia con el paso de los años y los siglos y algunas modas, impuestas por países capitalistas como los Estados Unidos, acaban arraigando en todo el mundo. Hablo de imposiciones y de falsedades, de afirmaciones y verdades, para decir mi opinión sobre nuestra actitud en épocas navideñas.

Cuando se aproxima el diciembre nos empiezan a bombardear los anuncios consumistas de televisión. Nuestras calles se iluminan un mes antes de lo que tocaría y nuestros corazones se empiezan a debilitar para fortalecerse con esa capa de amor familiar que se prolongará hasta primeros de enero. Navidad y sus fiestas nos hacen más humanos y perfectos, dejan a un lado, solo temporalmente, nuestros rencores y malos pensamientos.

Abrimos los brazos a todos los nuestros porque hace meses que no los vemos y casi un año que no nos reunimos con ellos alrededor de la misma mesa. Es Navidad y la familia es lo primero, hay que disfrutarla aunque si preguntamos a la gente, cada uno tiene su opinión y la gran mayoría se ve forzado a pasar estas fiestas. Yo mismo he preguntado a mis compañeros de equipo su opinión sobre la Navidad y, como me temía, hay respuestas para todo. Unos no celebran nada para evitar recordar las tristezas, otros agradecen poder reunirse con la familia y los hay que disfrutan de la vertiente mas religiosa de la fiesta.

El problema, creo yo, no es nuestra capacidad de amar en tiempos navideños. Todo lo contrario. El problema es la sensación de distanciamiento que experimentamos pasada esta época de amor entre los nuestros. Pasada el 6 de enero, el mundo vuelve a sus cotas más normales y retornamos al mundo competitivo que nos vuelve de nuevo seres que se defienden con uñas y dientes a diario y que solo contactan con la familia de cuando en cuando, cada unos cuantos meses o bastantes semanas.

Debe ser por eso que a veces, solo a veces, creo que la Navidad puede llegar a parecer absurda si no aprovechamos nuestros sentimientos verdaderos el resto del año. Que se defina un Dia Mundial en Familia o el Dia Internacional del Amor Familiar y nos dejen de meter consumismo por los poros de nuestra piel para acabar dejándonos hechos polvo durante quince días que dedicaremos únicamente a repartir amor. Si no somos capaces de amar y ser humanos todo el año, no seamos tan hipócritas y planteémonos muy en serio que hacer con el abuelo de verde que ahora es rojo, los reyes que jamás vimos en el pesebre y el monarca de color que el niño Jesús no llegó a ver en persona pero que cada año va a adorarle al portal. 

Tiempos de reencuentros

Los valores perdidos se pueden recuperar. Hay tiempo.

Hace semanas que me planteo este articulo con la esperanza de hacer recapacitar a una parte de nuestra población que, habiéndolo leído, se sentirá identificado o reflejado en el. Des de que empezó la crisis económica que ha provocado el aumento del paro y la pérdida del poder adquisitivo, ha acuciado, aun más, ciertas situaciones familiares complicadas, destruyendo el trabajo en el núcleo de convivencia entero y está produciendo graves desequilibrios matrimoniales, nuestra vida ha cambiado radicalmente.
De hecho creo, lo digo con la más absoluta sinceridad, que en lugar de cambiar esas situaciones, las ha devuelto a su lugar de origen aunque, tras tantos años de bonanza económica alimentados por la permisividad de las mismas entidades financieras que ahora nos ahogan, no las recordemos o las veamos muy lejanas en el tiempo.
Estamos volviendo, fruto de esta crisis, a situaciones anómalas hace unos meses aun sabiendo que esas mismas situaciones son, o deberían ser, habituales. Como tenemos familiares, algunos de ellos tan cercanos como nuestra pareja, que se han sumado a la mayor empresa del país, llamada INEM, hemos recobrado la consciencia en muchos sentidos.
La reducción de nuestros ingresos familiares y la obligación de rehacer nuestras vidas conlleva más proximidad con los nuestros, nos hace replantear el número de salidas para comer o cenar fuera, nos reduce la lejanía o duración de nuestras vacaciones, nos replantea un territorio, el de nuestras casas, que antes era lugar de reposo para dormir y ahora es paisaje cotidiano para compartir muchas más cosas.
Gracias a la crisis, lamentablemente para muchos, hay quien pasa más tiempo en casa y este aumento de la permanencia en el hogar les comporta, otra vez aunque suene a pasado, el hecho de recobrar un valor tan importante como el de compartir, escuchar, hablar, proponer o inventar elementos en común para hacer más llevadera esta mayor compañía.
Se redescubren con ello nuevas sensaciones, emociones, sentimientos. Somos más humanos y más sencillos dejando a un lado esa cultura del consumo que, al final y sin quererlo, nos ha consumido a nosotros mismos. La relación de pareja llega a su destino reforzándose o poniendo su punto y final. La crisis ha salvado muchos matrimonios que, en otras circunstancias económicas más favorables, estarían destruidos. Como no hay dinero, se aguantan ciertas situaciones y es en esta prueba donde se comprueba realmente la fuerza de la pareja. Los que aguanten este chaparrón envejecerán juntos y los que desfallezcan por el camino habrán demostrado la fragilidad de una unión que, por culpa de uno u otro, se deshilacha a la primera de cambio.
Esta crisis, más allá, de sus consecuencias globales a nivel mundial, habrá sido y sigue siendo un elemento clave para demostrar los valores más sencillos de la convivencia humana. No hay mal que por bien no venga y, en tiempos de vacas flacas, se fortalece aún más aquella famosa frase que dice: renovarse o morir.

Este artículo será publicado en los próximos días en Cambio 16 donde colaboro como articulista de opinión.

NO con mi tiempo

 

politica faceLos partidos políticos apuestan por las nuevas tecnologías de la información. Se dijo que Obama consiguió grandes apoyos y recaudaciones a través de las redes sociales y especialmente de la más popular, el Facebook. No eran inventos ni solo el simple marketing, se trataba de la realidad. Los políticos saben que estas redes mueven a millones de personas y deben formar parte de ellas.

En estos momentos, cada dirigente político, cada militante importante, cada simpatizante, tiene su espacio en el Facebook, Hi5, Twitter, MySpace o su blog personal. Para ellos es un nuevo espacio para darse conocer a toda la sociedad aunque no sea obligado pertenecer a estas redes. Los grandes partidos ejercen presión y control sobre los principales medios de comunicación del país y ahora intentan extender sus redes, como tentáculos, a estos nuevos espacios.

Pero estos intentos pueden convertirse en un arma de doble filo porque en el Facebook tú eres el dueño de tu tiempo y lo que empezó en broma, accediendo a este portal para conversar con las amistades y recuperar otras que hacía años que no veías, se ha convertido en tu propio espacio donde entra solo aquel que tú decides. Ellos, los políticos, intentan invadir nuestro espacio con sus blocs, videos con mensaje político en el Youtube y ahora con su presencia en el Facebook.

Se hacen amigos de todo el mundo, de todo lo que se mueve. Discuten entre ellos ante tu mirada atónita e intentan convertir un espacio privado como este en una autentica tribuna electoral. Hoy me decía una muy buena amiga mía que ha enviado un mensaje a todos ellos recordándoles que les puede tener como amigos y personas pero los puede rechazar en cualquier momento si aprovechan para enfrentarse políticamente.

Te etiquetan en cualquier imagen sin pedirte permiso dando la sensación que acabas perteneciendo a todos los partidos y votas a todos los políticos. Creen salir victoriosos en una lucha que acaban perdiendo porque hay algo que no saben: la herramienta de las nuevas tecnologías está en nuestras manos y somos nosotros quienes escogemos a con quien queremos compartir nuestro tiempo.

Con el Facebook y las redes sociales nos hemos convertido en los dueños de lo que deseemos. Por primera vez, los ciudadanos podemos dominar a los políticos. No dudo que estén buscando otros sistemas para controlar la red pero de momento son intentos fallidos. Algunos medios de comunicación participan en su juego publicando que tal político supera el millar de amigos en el Facebook o supera las 10.000 visitas en su blog particular.

Lo que no cuentan es que la gran mayoría de políticos no han creado su propio perfil de la red social, ni han invitado a los que aparecen como amigos. Estas tareas las realizan sus ayudantes del gabinete de comunicación, sus periodistas a sueldo, personas que trabajan desde la sombra para conseguir que brillen sus líderes que son incapaces, cuando llega el momento, de hablar de temas sencillos como un cumpleaños, noticias cotidianas, temas humanos y personales. Es aquí cuando se comprueba que realmente no están allí y ceden su nombre a los ayudantes.

Puedo decir con orgullo que conozco personalmente a más del 80 por ciento de los más de 1.300 amigos que tengo en Facebook. Reto a cualquiera de los políticos que están en esta red a demostrarme que conocen tan solo a la mitad de los que tienen sumados en su perfil de amistades. Muchos de ellos, de los que están en Facebook, son mis amigos y por eso mismo, por amistad, les pido que se ciñan a un contenido donde la política sea algo lejano y lo humano sea más próximo.

Aparecer públicamente, de cara a la galería, utilizando las nuevas tecnologías como altavoz para hablar de política y enzarzarse en peleas con los adversarios es fácil pero aun lo es más dejar a estos políticos en la sombra,  rechazarlos como aquello que demuestran no ser, amigos sin ningún interés oculto. Con mi tiempo NO van a jugar. Con mi tiempo NO conseguirán hacer campaña gratuita. Con mi tiempo NO.

Obesidad mental

crisis

El otro día, comiendo con mi gran amigo Jordi Frisach, pensaba en lo que os dije en mi último post, cuando hablaba del concepto que tengo de la amistad. Jordi es de aquellas personas fieles a sus ideales y, sobretodo, entregadas a aquellas personas con las que comparte sus ratos de ocio, de amistad. Por eso, porque a mí me pasa igual, somos tan amigos. Volviendo a la comida del otro día, tuvimos la ocasión de compartir muchos temas de conversación normales, sin tapujos. Hablamos de la sociedad actual, de la crisis, de los valores que se pierden y los que se conservan.

Jordi Frisach es un gran profesor, economista, y lleva toda la vida ejerciendo de consejero asesor, como auditor de grandes empresas. Jordi es un pozo de ciencia y por eso aprovecho nuestros encuentros para intentar disipar algunas de mis dudas o hacerle preguntas de temas que él conoce más en profundidad como aquellos relacionados con la economía. Le pregunte cuando cree que va a durar este momento de crisis que estamos viviendo. Lo hice en parte porque, como responsable de una ONG como Mediterrània, la hemos notado con el descenso de ayudas y patrocinios de la misma manera que las grandes empresas lo notan cuando ven que no se les renuevan sus pólizas de crédito y no pueden afrontar sus pagos con la tranquilidad que lo hacían antes.

Por eso le pregunte a Jordi, con la humildad de un alumno que quiere escuchar al profesor, hasta cuando aguantaremos esta situación. La respuesta fue de cátedra. Según Jordi, cuando un problema lo tienen 30 millones de españoles deja de ser un problema. Cuando ves que los bancos bloquean las pólizas a todos, que los juzgados están colapsados de casos de morosidad o impagos (unas causas que se juzgaran en muchos casos y por la lentitud de la propia justicia cuando la crisis ya este superada) te das cuenta que no estamos viviendo realmente un problema. En esta crisis no se verá la luz al final del túnel porque esa luz solo se ve, dicen, cuando te mueres. En esta crisis se demuestra que estamos entrando en una nueva sociedad donde los más cautos aguantaran la embestida, los que más gastan tendrán muchos problemas y todos aquellos que hemos actuado siempre con sencillez y rigor económico no tendremos demasiados problemas.

No se trata de apretarse el cinturón ahora que el toro se nos ha echado encima. Se trataba de tener contención y cabeza antes que la crisis llegase. Cuando compras cosas que ya tienes, cuando apuestas por el vicio consumista, ejerces lo que el amigo Jordi llama obesidad mental. Lo que está claro es que hay que aprovechar esta nueva sociedad para cambiar y ajustarnos a nuestras posibilidades para evitar que también la desvirtuemos hasta el punto de tener que empezar el ciclo y meternos dentro de otra nueva sociedad dentro de pocos años.

 Jordi, una vez más gracias por tus consejos. Te aseguro que nos aplicaremos la lección, maestro!.

El concepto de la amistad

 

De cena en mi casa, con mis amigos.

De cena en mi casa, con mis amigos.

Siempre he creído que la amistad es algo muy sagrado y que en general, como concepto, se está perdiendo porque no le damos el papel que se merece dentro de nuestra escala de valores. Para mí no hay amigos de primera y amigos de segunda. Para mi existen los amigos, sin más. Cuando decimos “un amigo” ya no nos referimos a los mismos valores que deberian de comprender ese concepto. Creo que ultimamente a un amigo se le suele llamar a cualquier persona con la que lo pases bien cuando sales de fiesta o a la que simplemente has visto un par de veces.

Creo que deberiamos dar mas valor a esta palabra, por que un amigo es mucho mas que una persona con la que puedes ir de fiesta y pasarlo bien. Pasarlo bien se puede con cualquier persona que este interesada en pasarlo bien, pero cuando estas mal es cuando realmente te das cuenta de quienes son tus amigos y quienes son la gente que te rodea. No deberiamos confundir estos dos conceptos.

Creo profundamente en la amistad y por eso no me gusta llamar amigos a aquellas persones con las que no comparto nada o muy poco, con las que no hay feeling o conexión. Considero que la amistad son horas compartidas en confianza, confesiones, risas y lagrimas, experiencias e historias, momentos que no se olvidan. En este mundo hay formas de mirarse ese concepto de la amistad. Los hay que lo eliminan de lleno. Son todas aquellas persones encerradas en su propio ego, un ego que solo habla de ellos, que tiene su centro en ellos, que nace y muere rodeándolos a ellos solos. Es el arte de mirarse el ombligo, un arte que por suerte desconozco y me niego a aprender.

Después hay aquellas personas que falsean el concepto, que dicen tener amigos y ser grandes amigos de sus amigos pero que , cuando las necesitas, desaparecen sin decir nada, sin ayudar, preocupando al que le tenía como amigo en lugar de escucharlo y ayudarlo, compartiendo como debería ser. Otra clase de personajes son los que yo llamo “VIP amigo”. Son los que tienen tantos amigos como conocidos porque consideran a los conocidos como sus amigos. No hay que compartir nada, sencillamente hablar con ellos. Este acto les transforma y te consideran su amigo. Son los que organizan cenas populares cada dos por tres, los que convocan a lo mejor de cada casa y acaban marcando un nuevo estilo en la forma de hacer fiestas y amistades. Es su estilo, no lo comparto ni creo que sea el mejor.

Por suerte, no pertenezco a ninguno de estos grupos que os he comentado. Me considero una persona abierta, amable, de las que lo da todo por sus amigos pero, sobre todo, de las que escoge a fondo sus futuras amistades. No hago más que seguir los consejos de mi corazón y los de mi mente. Soy fiel a mis principios y cuando decido hacer amistad con alguien, el pacto es para siempre. A parte de hablar, me gusta sentarme con los míos en una misma mesa. Me encanta comer entre amigos, reír y hacer reir, pensar y hacer pensar, escuchar para hablar después.

Eso es para mí la amistad y por eso, cada cierto tiempo me gusta organizar una comida o una cena en mi casa. Aquí tenéis la foto de la ultima que hicimos hace muy pocos días. Había solo un objetivo: volver a ver a aquellas persones en la que confió ciegamente. La amistad tiene estas cosas en su concepto. Para mí no hay nada más hermoso. No pienso cambiar.