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Veinte años trabajando por un mundo más sostenible, justo y solidario

angel blanqui

Os invito a leer la siguiente entrevista que me han hecho para analizar y resumir los primeros 20 años de Mediterrània que se celebran este año 2013. Es un documento extenso, donde he podido hablar de todo un poco, y ameno. Espero que os guste

ENTREVISTA

Este año 2013 es muy importante para una entidad, Mediterrània, que celebra sus primeros 20 años de existencia. Nació en la ciudad de Tarragona, creció y se mantiene en el tiempo en constante evolución. Tras su nacimiento, se fundó posteriormente la Fundación Mare Terra y más tarde, la Red Internacional de Escritores por la Tierra y la Coordinadora de Entidades de las Comarcas de Tarragona. Las actividades realizadas, y las que aún se mantienen, son muchas y para comentar estas dos décadas de labor en pro del medio ambiente, la cooperación y la justicia social nos acompaña el presidente y fundador de Mediterrània, Ángel Juárez.

Veinte años de la fundación de Mediterrània que nace desde el movimiento vecinal y en el barrio de Riuclar…

Es una satisfacción poder decir de donde hemos nacido, cual es nuestro origen porque no todo el mundo puede decirlo. Creo que es un ejemplo claro de cómo, desde las cotas más minimas y humildes, se puede llegar siempre progresando. Nace en un barrio muy humilde, muy pequeño, y nos tocó luchar contra muchas adversidades y teniéndolo todo en contra menos un elemento que muchos no tuvieron en cuenta, la fuerza humana y la ilusión de todas las personas del barrio que hizo posible que naciera primero la asociación de vecinos y más tarde viese la luz Mediterrània. Y desde el propio movimiento vecinal generamos el nacimiento o colaboramos en generar la creación de otras entidades como la Federación de Asociaciones de Vecinos de Tarragona o la Confederación de toda Catalunya.

No podíamos entender que dentro del movimiento vecinal no existiese ningún grupo ecologista en esta zona donde, ya por aquel entonces, había centrales nucleares, industria química, turismo y todos los elementos que obligaban a tener una entidad como Mediterrània.

Hace dos décadas los conceptos que hoy en día nos son habituales, hablo del medio ambiente, ecología o sustentabilidad, no existían y me imagino que era complicado inculcarlos….

Si. Lo curioso es que nos convertimos, ya como asociación de vecinos,  en el referente de reivindicaciones medioambientales no solo en Tarragona sino de toda la provincia y en muchos casos también en Catalunya. Cuando había un tema a denunciar estábamos ahí y en ese punto se creó Mediterrània. Y estuvimos muchos años siendo punta de lanza de todos aquellos temas de denuncia ciudadana. En grandes reivindicaciones de esta ciudad, como lo relacionado con el transporte de mercancías peligrosas por las calles del centro, yo aparecía como presidente de la asociación de vecinos y no como Mediterrània porqué esta entidad ni siquiera había nacido. Nos pasó también cuando se reivindicó la canalización de la riera de Riuclar que afectaba a todo un polígono entero y donde tuvimos que hablar con varios ayuntamientos, con la Agencia Catalana del Agua o con la Diputación. Reivindicábamos luchando contra verdaderos gigantes y lo hacíamos desde un barrio humilde. Por eso es lógico que naciese Mediterrània, amparada por la asociación de vecinos y la propia federación, con tanta fuerza como lo hizo.

Uno de los primeros cursos científicos que realizamos.

Uno de los primeros cursos científicos que realizamos.

Vamos al año 1993 y hablamos de dos eventos muy importantes para Mediterrània. Me refiero a la Trobada del Medi Ambient y al Curso Científico.

Así nace, con estos dos elementos. La educación ambiental en diferentes ámbitos escolares y también en la vertiente científica. Fuimos pioneros en toda España, y quizás también en Europa, en empezar a hacer cursos con créditos libres con la universidad. Siempre hemos pensado que las universidades son muy elitistas y que hay una parte de la sociedad muy interesada en conocer más a fondo ciertas actividades docentes. Rompimos con la tendencia y logramos empezar haciendo tres cursos a la vez, con más de 150 alumnos, en su primera edición. Y lo complementamos con la Trobada del Medi Ambient que reunió a más de 100.000 personas comprobando que aquello funcionaba. Con la feria y el curso nació realmente esta entidad que cubrió un vacio importante porque en Tarragona no había nadie que se dedicase a temas de ecología y medio ambiente.

Con toda esta implicación social se puede decir que nace en Tarragona y para Tarragona porque siempre se ha buscado esa implicación social y una máxima complicidad…

Esa era nuestra idea. Desde Tarragona abrirnos al mundo. Para los cursos nos venían técnicos de muchos puntos de España y representantes de muchos ayuntamientos. También recuerdo que en aquella época se estaban empezando a formar los Mossos d’Esquadra y que nos enviaban a cuarenta o cincuenta agentes de este cuerpo para que se formaran en nuestros cursos. Al poco tiempo de empezar salió en Catalunya la nueva Ley de Residuos que fue pionera en todo el estado español y evidenció que en aquellos momentos todo se ponía a caminar al mismo tiempo para generar, desde nuestra entidad, desde las administraciones y otros sectores todo el ámbito del medio ambiente.

Vimos rápidamente que era difícil hacer cambiar el chip a las personas más mayores y es por eso que nos centramos en crear actividades de educación ambiental en las escuelas e institutos porqué eran las nuevas generaciones las que tenían que heredar la concienciación y el respeto por el medio ambiente y el entorno más inmediato. Empezamos con las tres R: Reducción Reutilización y Reciclaje, en aquel momento era como hablar en chino. Ahora lo vemos como algo del pasado y tenemos una generación mucho más concienciada.

La concienciación es muy importante y ha sido un caballo de batalla de Mediterrània. El otro campo de actuación ha sido todo aquello relacionado con las denuncias por vertidos, por delitos medioambientales. ¿Imagino que es una labor mucho más complicada y delicada?

Jamás hemos creído que pegando con el mazo las cosas cambian pero también hemos tenido claro que si no hay presión sobre las empresas que cometen los delitos y no se les sanciona económicamente tampoco pueden cambiar las cosas. En nuestros inicios nos dijeron que éramos muy duros por denunciar vertidos al mar o a los ríos, por poner contra las cuerdas a quienes maltrataban el medio ambiente pero no había nadie más que hiciese nuestra labor.

Cuando se aprobó la Ley de Delitos Ecológicos todo cambió porqué se sentaba en el banquillo a personas y empresas que hasta entonces pasaban de todo impunemente. Ha sido una trayectoria intensa de lucha y muy especialmente con todo lo relacionado con el río Francolí que tanto representa para nosotros. Nadie nos podrá negar que llevamos dos décadas, casi dos generaciones, trabajando para conseguir que nuestro río tenga vida.

¿Crees que Mediterrània ha sido en algún momento molesta, por su labor de denuncia, para algunos gobiernos o empresas?

No hay duda. De hecho aún seguimos siendo molestos y quizás esa sea la garantía y nuestro propio orgullo para evidenciar que nuestra entidad no está domesticada ni sometida ante nadie. Hemos intentado siempre autofinanciarnos lo máximo posible y hemos sufrido, y lo sufrimos aun, el boicot de algún medio de comunicación local, que se inició hace más de diez años, y que les lleva a no hablar de nosotros aunque generemos información muy útil para la sociedad. No es ético ni moral. Y dudo hasta que sea legal secuestrar una voz, la nuestra, de esta manera. Todo tiene un precio.

Este año, para conmemorar los 20 años de Mediterrània, se ha elaborado un comic, a cago del dibujante J.M.M Albiol de Riuclar, que es un documento gracioso y al mismo tiempo histórico…

Hemos intentado darle un aire de humor y de interés para contar en formato gráfico estos veinte años. Aposté por Albiol porqué es el ejemplo caro de un joven que se cría en Riuclar y va creciendo como persona y profesionalmente para llegar mucho más lejos. Estamos muy contentos con el resultado final. Es un gran comic que estamos regalando a todos los que nos lo piden.

Veinte años dan para mucho y hay momentos muy importantes. Uno de ellos es el nacimiento de la Fundación Mare Terra. ¿Qué supone este momento exactamente en el recorrido de estas dos décadas?

Quisimos separar las líneas de trabajo para tener a Mediterrània como entidad más reivindicativa y dedicar la fundación a la vertiente más social, la de la cultura, los Premios Ones y, posteriormente, la generación de alianzas con personas comprometidas para luchar por un mundo más justo y solidario. No quisimos dejar fuera de la lucha a todo un sector cultural que lo forman millones de personas a quien había de implicar en todo momento. Y apostamos por la creación de la Fundación Mare Terra que, de hecho, tiene cada vez más protagonismo.

De hecho, hablar de la Fundación Mare Terra es hablar de cooperación internacional. Antes decíamos que se nace en Tarragona para Tarragona pero posteriormente la acción se extiende a todo el mundo. Se ha hecho, y se sigue haciendo, cooperación en más de quince países…

El accidente de Chernóbil puso en evidencia que en temas medioambientales no hay fronteras y que se deben buscar alianzas internacionales para luchar por temas comunes. Y así fue como empezamos a llevar a varios países la lucha por temas que afectan a todo el planeta. Tenemos un protagonismo muy fuerte en la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), hace poco hicimos un taller sobre educación ambiental muy importante en Corea y a todo ello le sumamos todos los proyectos de cooperación realizados en una quincena de países de Latinoamérica y África.

De alguna forma, nosotros inventamos la palabra “ecología social” por nuestros propios orígenes, porque se puede ser ecologista y estar luchando desde el ámbito vecinal. Ahora, con la crisis que padecemos, hay un pequeño parón en los proyectos de cooperación pero los proyectos siguen haciéndose. Se realizan de otra forma, sin dinero pero con el factor humano, haciendo de intermediarios con los ayuntamientos de las zonas necesitadas, sobre todo en Centroamérica, donde conseguimos que haya contrapartes que gestionan los mismos proyectos.

Firma del convencio para el Premio Hispanoamerican de Poesía Ernesto Cardenal, en México.

Firma del convenio para el Premio Hispanoamericano de Poesía Ernesto Cardenal, en México.

La unión para luchar desde todos los ámbitos posibles por la mejora de la tierra se llama RIET, la Red Internacional de Escritores por la Tierra. Nace en 2006 con dos protagonistas especiales, Ángel Juárez y Ernesto Cardenal, y se consolida y crece con la suma de muchas otras personas. ¿Qué es la RIET hoy en día?

Me atrevo a decir que la RIET es la única red comprometida que existe en el planeta. Hay muchas otras redes pero están todas especializadas en sectores concretos mientras que la RIET aglutina a periodistas, naturalistas, científicos, músicos, cantantes, naturalistas, a más de 600 personas de todo el mundo y de todas las profesiones. El compromiso de todos sus miembros es el de la lucha, a través de la palabra, a favor de la tierra y en contra de la mortalidad infantil, las desigualdades sociales, los negocios de las multinacionales que perjudican a millones de personas, que luchan contra el cambio climático…

La Red Internacional de Escritores por la Tierra es una herramienta de lucha contra todos aquellos gigantes a los que hay que derrotar, los gobiernos que violan la defensa de los derechos universales, aquellos estamentos que abusan permanentemente de los demás.

Hasta ahora hemos celebrado seis Encuentros de Escritores en México, Nicaragua, El Salvador y España. El quinto lo hicimos aquí, en nuestra querida Tarragona. Era una asignatura pendiente y la realizamos con un completo éxito, con la llegada de invitados de muchos países y la implicación de la sociedad.

De forma paralela al nacimiento de la RIET, se crea también, para un ámbito más local, la Coordinadora de Entidades de las Comarcas de Tarragona que, tras crecer de manera constante y consolidarse, se ha convertido, en cierta manera en una plataforma que hay que tener muy en cuenta…

La CECT nace de la necesidad de no alejarnos, aunque sigamos trabajando en un plano más internacional, de nuestras bases sociales y de la esencia inicial de Mare Terra y Mediterrània. Por este motivo nos implicamos y hace seis o siete años empecé a llamar a mis antiguos compañeros del movimiento vecinal con quienes creamos la Coordinadora.

Teniendo a la CECT, no perdemos el norte y sabemos en todo momento qué problemas hay en nuestro entorno más inmediato, que necesidades tienen las familias más cercanas. En la Coordinadora hay máxima diversidad, desde la asociación de Botiguers de Tarragona, que son los últimos que han entrado, hasta entidades de defensa de mujeres con riesgo de exclusión social, de personas que han salido de la cárcel o que sufren dependencia a las drogas o al alcohol, asociaciones de vecinos, colectivos de inmigrantes…

De momento no hemos tenido ayuda en nada. Y cuando digo en nada es nada. No hemos recibido ni un euro pero sin embargo nos vamos fortaleciendo.

Este año, con el vigésimo aniversario de Mediterrània, hay una gran colección de imágenes que son interesantes. Pero hay una que salido en todos los medios y es la del momento en que le entregas al alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, en la gala de los Premios Ones, un ejemplar de la foca monje que es el símbolo de la entidad…

Pues la entrega de la estatua de alabastro de la foca monje, que es nuestra mascota y se llama Peluso, responde a la voluntad de agradecer al alcalde su decisión para que los Premios Ones sean patrimonio de la ciudad y a partir del próximo año los coorganizemos entre Mare Terra Fundación Mediterrània y el Ayuntamiento de Tarragona. Entonces, creo que cuando lleguen al despacho de alcaldía los invitados para saludar al alcalde, deben ver a nuestra foca de la misma manera que hay otros elementos similares.

La patrimonialidad de los Premios Ones es muy importante por la labor generada hasta ahora y por toda aquella que vendrá. Uno de los puntos de encuentro más importantes ahora es la famosa Escola de Natura Francolí, al final del parque fluvial del mismo nombre…

Yo creo mucho en la sostenibilidad que creo que es la clave para no caer en todo en la vida. No me gusta ir detrás de las personas para demostrar el trabajo hecho porque creo que es evidente la labor realizada. Y en este sentido, me gusta ver que se hacen ahora esfuerzos para poner en nuestras manos la posibilidad de seguir con la labor social y en este caso la Escola de Natura es un elemento imprescindible.

Si hace veinte años que estamos haciendo talleres y salidas, actividades de educación ambiental y otras acciones relacionadas con el medio ambiente, es muy lógico que tengamos este espacio llamado Escola de Natura en un terreno cedido por el ayuntamiento y gestionado por nosotros.

Para acabar, Ángel, transcurridos veinte años. ¿Qué se divisa hora en el horizonte?

Nosotros en temas ecológicos funcionamos muy bien. El hecho de tener solo entre un 10 y un 15 por ciento de nuestro presupuesto derivado de subvenciones, porque el resto es todo a través de convenios privados, nos ayuda a no caer como han caído otras fundaciones o entidades.

El futuro es tener la oportunidad, dentro de esta gran crisis, de cambiar, renovar e innovar, reinventarse en definitiva. Esta aventura tan fascinante empezó en Riuclar hace 20 años y el camino solo acaba de comenzar.

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Veinte años creando consciencia

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Quien me iba a decir que tantas noches de insomnio iban a acabar generando un proyecto que ahora, tras veinte años transcurridos, se mantiene vivo y más que consolidado. En este artículo intentaré resumir, dando alguna pinceladas, una historia larga que da para mucho tras dos décadas intensas.

El reto planteado en esos días iníciales que os comentaba era asumible pero requería trabajo y los objetivos se empezaron a cumplir en el momento que empecé mis andaduras en el movimiento vecinal, donde estuve muchos años, y que dieron lugar al posterior nacimiento en la ciudad de Tarragona de la Trobada (Encuentro) de Medio Ambiente.

Este evento surgió con la inquietud de ciudadanos que estábamos motivados por mejorar el medio ambiente y nuestro entorno más inmediato también a nivel social pero sin abandonar los problemas en otras partes del mundo. El Encuentro se puso en marcha con la voluntad de agrupar en un solo espacio las acciones de todos los que trabajábamos en esa misma dirección: la universidad, las empresas, los cuerpos policiales y el sector vecinal.

Y el Encuentro dio paso a la creación del Centro de Iniciativas Ecológicas Mediterrània que este año celebra su vigésimo aniversario. Dos décadas intensas de trabajo en pro de la sociedad, de lucha por el medio ambiente, de la ecología social, a favor de la cooperación internacional. La idea de generar el Encuentro y de fundar Mediterrània fue acertada y desde los barrios se hizo llegar el mensaje a toda la ciudad y, con la celebración de catorce encuentros de medio ambiente, a todo el mundo. Hoy en día, las actividades de Mediterrània y de la Fundación Mare Terra, que fundamos posteriormente, llegan a todos los países y tienen repercusión internacional. Los años han pasado y con ellos se han hecho cotidianos conceptos que en aquella época, hace dos décadas, eran difíciles de entender y explicar. Hoy en día es impensable cualquier proyecto que no contenga en sus elementos y objetivos la sostenibilidad y la ecología social.

Ésta última, la ecología social, nace justamente de esos encuentros que hicimos durante tanto tiempo y donde fue la misma sociedad la que se concienció de la necesidad de cuidar su entorno más cercano, en todos los sentidos, para proyectar una labor que más tarde se globaliza e internacionaliza. Y como el trabajo hay que recompensarlo fundamos también los Premios Ones que han tratado siempre dar a conocer todas esas grandes labores y proyectos que se hacen desde la sombra y tienden a pasar desapercibidos. Los otorgamos cada año para reconocer y distinguir las trayectorias de personas y colectivos que destacan en la conservación, la defensa y el conocimiento del medio ambiente y la cultura solidaria. Ya hemos entregado más de 350 reconocimientos repartidos por todo el planeta.

Echo la vista atrás y observo con ilusión y placer los miles de kilómetros recorridos estos años por medio mundo. Como miembro de la UICN en España, como representante en el estado del MIO-ECSDE, como presidente de Mare Terra o de la Red de Escritores. Viajes a América Latina, diferentes puntos de África y a media Europa que han servido para consolidar objetivos y acometer realidades.

Sigo hablando de las personas. Porque son ellas las que hacen posible, cada una en su rol organizando o participando, que esto sea realidad. Durante estos veinte años han pasado por Mediterrània cientos de voluntarios, decenas de colaboradores, todos los políticos de turno y miles de personas. Más de 300.000 alumnos de escuelas han participado en nuestras actividades de educación ambiental, nuestro cursos científico ha reunido en estas dos décadas a más de 400 ponentes y a más de 1.500 alumnos.

Nuestro mensaje, las palabras, se han consolidado. También ha sido importante la creación de la Red Internacional de Escritores por la Tierra para potenciar el mensaje reuniendo a más de 600 escritores y poetas, ecologistas, cantantes, intelectuales, profesores y gente de otras muchas profesiones y a muchos países. Ha sido el colofón a una labor intensa llena de voces protagonistas y escenarios diversos, celebrando hasta la fecha cinco Encuentros de Escritores por la Tierra y diversas jornadas de trabajo,  donde nos hemos ganado, conjuntamente con la labor de Mediterrània y Mare Terra, nuestro espacio en el mundo de la cooperación, de la ecología y del desarrollo social.

Estos veinte años los celebraremos editando un comic que los resume, de manera simpática pero real, y con la edición de un vídeo que mostrará los principales momentos de un camino que jamás se ha desviado de su cauce inicial y de un mensaje que mantenemos vivo y una ilusión que es la misma que teníamos el primer día. Ni los tiempos difíciles nos han cambiado porqué cambia el entorno pero jamás su esencia.

A todos los que habéis estado ahí estos veinte años, de una u otra manera, gracias de corazón.

 

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

La pobreza como estatus social

Ya sabemos que la crisis se traduce en recortes. Los gobiernos, empezando por el de Madrid y siguiendo por los autonómicos, no han tardado en recordárnoslo sacando las tijeras que nos han reducido servicios que se consideran básicos para la sociedad.

No hace falta recordar los recortes realizados por qué en este artículo me propongo hablar de otra reducción económica de la cual no se habla y que es muy importante para aquellos que con la crisis han mantenido su estatus que no es otro que el de la pobreza.

Las administraciones, muy especialmente los ayuntamientos, han tomado una drástica decisión destinando las partidas de sus presupuestos que antes de la crisis se destinaban a proyectos de cooperación para países con dificultades a otras áreas. Se entiende que las instituciones públicas y las propias administraciones deben ser las primeras en apretarse el cinturón pero jamás en detrimento de la ayuda que se debe prestar a los más necesitados.

Como presidente de una ONG que desarrolla hace dos décadas múltiples proyectos de cooperación me siento directamente afectado por estas decisiones que comento y lamento profundamente que tengamos que hacer malabarismos para dar cobertura a unas necesidades básicas en unas zonas mientras en otras muchas sobre de todo. Quizás este mundo en el que vivimos se va deformando o quizás no lo acabo de entender pero, pase lo que pase, no tiene lógica ni argumento posible perjudicar al perjudicado.

Porqué al pobre no hay que hablarle de crisis teniendo en cuenta su estatus diario de pobreza y, a menudo, de exclusión social y marginalidad. No sirve de nada argumentar que el dinero que antes se destinaba a otros países debe quedarse ahora en casa cuando vemos que otro dinero que ya se malgastaba aquí sigue dilapidándose igual.

Los ajustes deben venir por otro lado, en otras áreas y conceptos para evitar lo que conseguiremos si dejamos de dar a quien no tiene, deshumanizar aun más este mundo que ya vive con ciertas injusticias. El historiador Jules Michelet decía que “el que sabe ser pobre lo sabe todo”. Y creo que es verdad pero también creo que hay que formular la pregunta al revés: ¿Aquel que no es pobre sabe de todo? No. Es mi respuesta. La pobreza se entiende únicamente desde la misma pobreza o desde aquellos colectivos que intentan, intentamos erradicarla.

Hay muchas partes del mundo donde se obvia y se desconoce, porqué no se quiere mirar hacia ciertos lados, que otras partes del mismo planeta donde vivimos malviven mientras las que si se ven y se disfrutan gozan de una inmejorable salud económica.

Es aquello de, y permitidme que acabe con una frase que cité en otras ocasiones, tener dos mundos separados por un mismo Dios.

Y antes de cerrar esta página, una petición, una demanda, una exigencia. A todos los gobiernos de todas las ciudades, de todos los países, a todos los que controlan nuestro dinero: Recuerden a la Madre Teresa de Calcuta cuando decía: A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.

Con la cabeza, con el corazón

No se trata de vivir, como decía Gil de Biedma, en las ruinas de nuestra inteligencia. Se trata de vivir con el corazón y ahora que se ha demostrado que el corazón piensa y tiene su cerebro entiendo más mi forma de ser y mis acciones que, por otra parte, he tenido siempre claras.

Siempre ha aplicado el razonamiento para tomar decisiones, para vivir emociones y para intentar entender todas las opiniones y reacciones. Quizás por eso de pensar con el corazón, y por supuesto también con la cabeza, puedo estar contento de sentirme a gusto, y necesitarlo, rodeándome de un equipo humano que ahora, en tiempos donde los dineros no abundan y se demuestra el movimiento andando, toca aplicar imaginación y tirar del otro capital, el capital humano.

Ante la obligación de seguir haciendo llegar el mensaje de que otro mundo es posible, ese mismo que siempre he defendido y que trata de ser más justo y más solidario, saber explicar las ideas y los proyectos, y sobre todo transmitirlos, es mucho más útil y genera mejores resultados.

La cooperación, campo donde llevo trabajando muchos años, se basa precisamente en la proyección de necesidades que se solucionan contando con los que las sufren y los que las intentan remediar. La solidaridad es ese mismo concepto, alguien a quien le falta y otro alguien que puede y sabe dar.

Otro ejemplo claro lo encuentro en el medio ambiente. Se mantiene el planeta si hay ciudadanos preocupados y motivados que se unen para paliar, con unión y un solo enfoque, agravios y problemas. De ahí lo que comento que es importante pensar con la cabeza pero actuando con el corazón que es quien nos dicta nuestros movimientos y marca nuestra sinceridad.

Hace pocos días, en la clausura de las jornadas científicas de Mediterrània, pensaba en todo esto. Tras veinte años de trabajo intenso e incesante te das cuenta que el espíritu con el que nació esta actividad, con el simple objetivo de concienciar y formar, se ha mantenido. Comentaba en mi discurso ante el público que en estas dos décadas han pasado por las jornadas más de tres mil alumnos y más de cuatrocientos ponentes, y que hemos atendido a más de veinte mil alumnos en las actividades de educación ambiental. También recordé que han pasado muchos políticos y representantes de instituciones. Han cambiado las caras pero no la esencia ni el marco que no es otro que la propia semana dedicada a la concienciación que os comentaba.

Nos apoyamos en los otros y estos otros se apoyan en nosotros. Es el tándem o grupo humano el que lo impulsa todo pero para ello hay que creer con el corazón que lo que quieres lo consigues. ¡Qué grande y maravilloso saber que no estaba equivocado y que el corazón tiene su cerebro!

Os propongo a todos y todas ese sano ejercicio de escucharlo y actuar con él. Vamos a dar vida a quien nos la da a nosotros, a contar con sus razonamientos. Vamos a ser más humanos. Si todos lo intentamos seguro que se logra ese mundo mejor que siempre hemos necesitado y por el cual debemos luchar. Con la cabeza, con el corazón.

 

Un discurso sincero y real

Permitidme que os acerque el discurso que pronuncié el pasado viernes en la entrega de los Premios Ones Mediterrània. Fueron unas palabras sinceras y alejadas del típico mensaje donde se promulga todo como bonito y se arrinconan realidades menos agradables. Fue, en resumen, un discurso sincero. Espero que os guste.

Autoridades presentes, amigos y amigas, gracias por estar hoy aquí.

Esta edición de los Premis Ones me sirve para hacer balance de este acontecimiento anual que iniciamos hace ahora diecisiete años y que hemos mantenido al margen de buenos o malos momentos a nivel económico o social. Hablando en cifras, los Reconocimientos Ones han premiado hasta hoy a más de 250 personas, entidades y colectivos. Su tarea en pro del medio ambiente, la cooperación y la solidaridad ha sido aplaudida por las más de 5.000 personas que han congregado las diferentes ediciones de este acto que tiene como costumbre reunir a la sociedad civil y política.

Mañana se constituyen los nuevos ayuntamientos y se forman los nuevos gobiernos para los próximos cuatro años. A algunos de los políticos aquí presentes les podemos ya dar la enhorabuena por su continuidad en sus cargos. Si de una cosa estoy seguro es que durante estos diecisiete años es que hemos visto pasar muchos gobiernos de todos los colores, nuevos alcaldes y equipo de gestión con los cuales siempre nos hemos llevado bien. Pasan los cargos pero quedan las personas y mantenemos la amistad que es lo más importante.

Hoy os podría hablar de muchos temas de impacto mundial pero no lo pienso hacer. Podría hablaros del desastre ecológico del Japón por los terremotos de los últimos meses, de la tragedia que aún se vive en las centrales nucleares de ese país, de otro país devastado por los terremotos y que sigue hundido en la miseria, Haití.

Podría hablar de la crisis, de los valores que se pierden y que hacen que este mundo sea cada vez más frio y menos humano, de la crisis de esos valores y del valor de estar en crisis económica para comprobar cómo todo vuelve a su lugar tras años de una vida de ciencia ficción.

Podría también centrar mi discurso hablando de la vejación a la que sometemos a diario a este planeta que, lo digo una vez más, no es nuestro. La tierra no es de nadie!

Creo que debo hablaros, de forma breve y concisa, del cambio que necesita nuestra sociedad para afrontar el futuro con cierta esperanza. Si seguimos así acabaremos con todo en pocas décadas y seremos incapaces de dejar a nuestros jóvenes una tierra en condiciones. Las políticas actuales ya han provocado que estén condenados a envejecer con sus padres ante la incapacidad de encontrar trabajo y, por consiguiente, tener el sustento económico suficiente para emanciparse e iniciar una vida propia.

Los estamos condenando al fracaso por culpa de nuestra ineptitud como seres humanos, por haber generado dos mundos donde, o se vive en plena riqueza, o se mastica el amargo sabor de la pobreza y la escasez de los más básico y elemental. No hay que matar la esperanza porque cuando uno no tiene alicientes para seguir adelante, acaba siendo condenado, enterrado, en vida.

Hay tiempo para hacer el giro necesario pero hay que hacerlo ya. Hay que buscar los procesos que nos permitan conseguir los equilibrios necesarios, menos para unos cuantos y más para todos, equidad para erradicar las desventajas. Hay motivos para considerarse indignados pero también es cierto que la clase política no será la solución a nuestras demandas como tampoco ha sido la única culpable del momento actual. La salida en masa de gente protestando por las calles, dejando aparte las formas y centrándonos en el contenido, es una bocanada de aire fresco, una evidencia que nuestra sociedad no ha muerto.

Apostemos por ese giro, por el cambio, por la sencillez y por un futuro abierto a todos los que habitamos el planeta tierra y en nombre de los que lo habitaran en generaciones venideras.

Los ángeles están de moda

No se trata de jugar con mi nombre ni con la música de Pedro Guerra pero es cierto, como dice la canción del cantante canario, que los ángeles están de moda. Todas aquellas personas que han decidido dedicar su vida al mundo, a la paz, al medio ambiente, a la cooperación, a la defensa de los derechos humanos, todos ellos están de moda. Son seres más sensibles que los otros porque les motiva el trabajo en común para el bien en común, las acciones en conjunto para los resultados en conjunto.

Como dice la canción, los ángeles están de moda porque nos hacen falta, porque no sabemos estar solos, porque el rumbo perdimos. El problema es que los ángeles están tan de moda que hacen sombra a otras acciones y a otras personas. Muchos gobiernos prefieren llevar a cabo sus políticas sin ser observados, asesorados o apoyados porque consideran esa ayuda como un ataque o una crítica. Muchas de sus políticas se sustentan en las inversiones de las grandes multinacionales que ayudan a la economía pero, a menudo, a precios demasiados altos que se pagan con los silencios en casos de capítulos de contaminación o graves atentados al medio ambiente.

Por eso hay ángeles que están tan de moda que acaban siendo víctimas de los gobiernos demonizados en nombre del dinero. Dora Santos, miembro del Comité Ambiental del Departamento de Cabañas, en El Salvador, cierra la lista siempre abierta de los mártires sin causa, con demasiadas causas aptas para la sociedad y nocivas para los gobernantes. Una semana antes del asesinato de Dora la última víctima mortal era Ramiro Rivera, otro ambientalista del mismo Comité que Dora. El pasado mes de junio ya había fallecido, también asesinado a tiros, Marcelo Rivera, compañero de Dora y Ramiro.

Ellos tres, junto a muchas otras personas, estaban en plena lucha contra la instalación en la localidad de Cabañas de diversos proyectos mineros para la extracción de oro por parte de la multinacional canadiense Pacific Rim. Denunciaban el grave impacto ambiental que supondrían estas obras y al final pagaron con su vida. Es una salvajada sin sentido, un ataque hacia unas personas que luchaban por un mundo mejor, más limpio y sostenible des de la paz y el dialogo.

Conocían los riesgos que corrían porque sabían que cuando las luchas como la suya empiezan siendo populares para los ciudadanos de a pie, empiezan a ser molestas para aquellos que gozan manipulando la razón de la mayoría para imponer sus deseos mas egoístas.

Hay oficios que deben existir y que cada vez son más difíciles de ejercer. A los luchadores por el medio ambiente, la cooperación y la paz que han dejado su vida en el camino en nombre de empresas que callan voces con dinero, podríamos sumar a todos los periodistas asesinados por las misma razón, contar la verdad que el pueblo ignora y el gobierno quiere que sea ignorada. Todos aquellos que ya no están entre nosotros, que han sido abatidos, amordazados, torturados y humillados en nombre de la sinrazón de los políticos de turno. Permitidme acabar haciendo una concesión a los que hacen callar, a los verdugos. Hay una cosa que no saben. ¿Sabéis que es? No saben que los ángeles están de moda. 

NOTA: Este artículo lo he publicado en el diario digital Ecoticias donde colaboro como columnista de opinión.

Vicente i Martí, hasta siempre

Martí, con su mujer

Martí, con su mujer

Estos últimos días han sido tristes para mí. Nos han dejado dos grandes personas que han dedicado su vida a ayudar a los demás a cambio de nada. La primera perdida es la del humanista Vicente Ferrer quien ha pasado gran parte de su vida en la India trabajando para los más necesitados a través de su Fundación y con todas aquellas ayudas que esta generaba. Ferrer era un personaje excepcional, una persona incansable aun estando enfermo estos últimos años. No notaremos más su presencia física pero seguirá con nosotros su obra.  Su labor no ha sido en vano. Su esfuerzo se ha traducido en la mejora de las condiciones de vida de miles de habitantes de la India, los mismos que le han acompañado en su última despedida.

Este adiós de masas hacia la figura de Vicente Ferrer contrasta radicalmente con la soledad de la despedida de otro gran hombre, mi amigo Martí, que nos dejó hace muy pocos días. Asistí al Tanatorio Municipal de Tarragona con la cabeza llena de recuerdos de todo lo vivido con él y  me encontré únicamente son su familia. Como Vicente Ferrer, Martí dedicaba su tiempo en ayudar a los demás en aquellas causas donde siempre falta gente. Colaboró muy estrechamente conmigo en Mediterrània cuando celebrábamos la Trobada de Medi Ambient, lo podías ver en fiestas de barrio, en actos populares, colaborando con las colles castelleres o con otros colectivos donde siempre van bien un par de manos más. Martí se ha marchado tras una larga enfermedad y siendo aun muy joven. En nuestro mundo hacen falta muchos como el pero también es cierto que la sociedad no acaba de agradecer esta labor desinteresada cuando llega el momento. Martí vivió rodeado de gente de todas partes y esa misma gente no ha ido a darle el último adiós.  A veces me da la sensación que nuestra sociedad olvida demasiado rápido, tiene poca memoria cuando mas hay que tener y no premia los esfuerzos de personas que caminan por nuestro lado en silencio y haciendo el bien a todos aquellos que lo necesitan.

La vida pasa pero quedan los hechos y siempre recordaré a Martí por su amistad y entrega hacia aquellas actividades en las que colaboramos juntos. Gracias a él y a gente como Vicente Ferrer se demuestra que no existe mejor prueba del progreso de una civilización que la del progreso de la cooperación.