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Decir la verdad o callar para siempre

Atrapado el poder, mueren las masas

Atrapado el poder, mueren las masas

Cada vez que Mariano Rajoy sale en la televisión y abre la boca sube el pan de precio. Pero hace tiempo que no hay pan y el circo que lidera el presidente del gobierno se ha quedado sin domador. La última aparición mediática de Rajoy anunciando que el 2014 será un año de recuperación es, sencillamente, un insulto hacia todos los españoles que viven en el umbral de la pobreza, los que ya lo han traspasado y están desahuciados, los que no tienen trabajo ni perspectivas de conseguirlo, no gozan de prestaciones ni ayudas, se mantienen con una miserable pensión de jubilación, malviven con el sueldo mínimo pagando alquileres o hipotecas que son mayores a ese sueldo… y al resto de ciudadanos que, exceptuando a la clase política, a los banqueros y altos cargos, saben perfectamente qué es la crisis, la notan y saben que les acompañará aun durante mucho tiempo.

Parece ser que el presidente, su consejo de ministros y su corte de asesores viven aislados de la realidad, de espaldas al día a día de la gran mayoría de ciudadanos que se reinventan constantemente para no caer en el agujero negro donde otros muchos ya malviven sin divisar el futuro a corto plazo. Rajoy va dando golpes a ciegas con sus declaraciones sin tener en cuenta a los grandes expertos en economía que avecinan más tormenta para este tifón llamado crisis que se nos ha llevado casas, coches, sueldos, valores fundamentales y la noción esencial de lo que significa ser un ser humano con derechos mínimos.

El Presidente saber perfectamente que el próximo año no se recuperará nuestra economía ni se crearan los miles de puestos de trabajo que pretende hacernos creer. Mariano Rajoy ha optado por generar una ilusión óptica que, como los espejismos, provocará finalmente una gran decepción a quien se haya creído sus palabras. No, Don Mariano. No hay agua a la vista para los muertos de sed. Ni comida que llevarse a la boca o un trabajo que devuelva la dignidad a los que lo perdieron y se han decepcionado a sí mismos al ver que fallaban a sus seres más cercanos.

Puede usted inventar mil discursos más como los de ahora, parodiar la realidad haciendo creer que la economía reflota cada vez que llegan las épocas de contratación en el sector servicios, alentando a los más perjudicados con palabras lanzadas al viento, vendiendo únicamente humo. Pero no podrá evitar que nuestro país siga su curso que, de momento y siendo realistas, sigue sin rumbo ni nadie que comande la nave. Gay de Liébana, Abadía, Niño Becerra y otros muchos economistas que no esconden las evidencias mantienen en sus discursos siempre realistas aquello que usted niega y esconde.

Se nos amontonan los problemas, Europa nos cruje con el permiso de la Angela Merkel y el mundo entero ve como la nación española pierde peso, potencia y calidad en todos los sentidos. Una economía de abismo, una educación para clases, una cultura en desahucio y los principales servicios privatizados son la herencia que nos dejará el actual gobierno con el beneplácito del anterior que fue quien prendió mecha a este incendio que ahora no se ha extinguido. No saldremos de esta situación si antes de devolver la deuda externa contraída con el Banco Central Europeo y el Banco Mundial, generada a base de pedir aceptando intereses aberrantes y repartiendo parte de lo dejado a la banca española, no nos dedicamos a solucionar nuestros problemas reales de país. Limpiemos primero nuestra casa y pidamos la condonación de parte de la deuda injusta para respirar dignamente un poco.

España se quema como lo hizo Roma dos mil años atrás. Pero ahora no es tiempo de Dioses ni emperadores. Nuestro país vapulea sus orígenes, marcados siempre por la supervivencia, y vilipendia nuestra identidad. Y los que gobiernan, alabados solamente por la banca, aún se creen capaces de mentir y salir vencedores en sus falacias.

España, Don Mariano, no merece más engaños. Miéntase a usted mismo pero hágalo en casa, en la intimidad. Y permítanos saber hasta cuando seremos lo que somos para volver a lo que fuimos y queremos ser de nuevo.

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

 

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La piel que no se habita

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Nos hemos acostumbrado a leer las desgracias ajenas en los periódicos o a verlas por televisión. Ejercemos de analistas de la actualidad debatiendo sobre situaciones vitales de otras personas y creemos ponernos en su piel. Pero esa piel, la del vecino a quien creemos conocer, no la habitamos. Nuestro entorno más cercano es nuestra propia vida que, ahora en plena crisis, es todo un mundo entero.

Y aun así, somos solidarios y notamos el dolor de los otros. La muerte de tres personas de la misma familia en Sevilla por ingerir comida caducada nos ha calado muy hondo a todos los seres que vemos como se está sufriendo en nuestro país. Que un matrimonio y sus hijos tengan que alimentarse de productos en malas condiciones es vergonzoso, triste, humillante e indigno de un país como el nuestro. Estos días lloramos de dolor ante esta noticia pero también de rabia, indignación e impotencia.

¿Cómo hemos llegado a estos extremos? ¿Hasta cuándo aguantaremos esta situación que permite ciertas miserias inhumanas? Y sobre todo, ¿Dónde está la solución?

Ni la impotencia que citaba antes, en la que estamos sumergidos, traducida en protesta, nos es permitida. La gente que exige explicaciones a los políticos no puede manifestarse ante el Congreso por miedo a las multas y los más arriesgados, que también son los más indignados, solo tienen como alternativa enfrentarse a los cuerpos policiales que les reciben a golpes y bolazos de goma.

Nos han prohibido también el derecho al pataleo. Y lo han hecho unos personajes elegidos en las urnas pero que no tienen ya representatividad moral ni credibilidad alguna. Los políticos, miembros de una casta que han pasado a ser una secta de ricos y poderosos a la cual se debe perseguir hasta acabar con ella por el camino democrático, no tienen ni idea de qué es vivir con 400 euros al mes, sin trabajo o comiendo gracias a las aportaciones de entidades sociales o de tus propios vecinos.

Los políticos no pueden ponerse en esa piel que jamás podrían habitar porqué durarían dos segundos pero, especialmente, porque son incapaces de plantearse el ejercicio de probar. Su modus vivendi de alto standing les permite vivir por encima del bien y del mal. A final de mes les cae el macrosueldo calentito y que nadie les cuente milongas ni miserias. Salen a lamentarse públicamente, siempre de cara a la galería, criticando a los otros partidos pero sin aportar soluciones ni hacer propuestas coherentes para acabar con el caos social y moral que hunde a España en el fango.

Con el sueldo base de un diputado en el Congreso, 3.670 euros, sobreviven nueve familias que tengan la suerte de disponer de la ayuda de 400 euros. Y todavía se quejan de cobrar poco viviendo de espaldas a la realidad, tapándose las orejas para no oír la verdad y cerrando los ojos para evitar ver el cruel paisaje que han ayudado a generar y que ni tan solo intentan cambiar.

No se equivocaba Góngora escribiendo aquello de “Ándeme yo caliente y ríase la gente”. A nuestros políticos, como a los banqueros y a todos los empresarios que se enriquecen cada día a costa de pagar míseros sueldos, deberíamos verlos una temporada en el otro lado de la trinchera donde el hambre es el traje y vivir cada día es la moneda. Que muden la piel y habiten en otras para que recuerden que ellos, aunque no tengan memoria, también son mortales.

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

La sociedad de hoy en día esta llena de esclavos modernos.

Entrevista a Ángel Juárez Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània por Noticies TGN.

Esta será un otoño movido para Ángel Juárez. Cuando se cumplen veinte años de Mare Terra Fundación Mediterrània, el Ayuntamiento de Tarragona ha acordado conceder a la entidad el Diploma al Mérito Cívico. En paralelo a la actividad de esta asociación, centrada en temas de ecología social, su máximo representante presentará en sociedad el próximo 15 de noviembre su último libro de poemas, ‘Aromas’, que recoge su producción más intimista en el campo de las letras, en el que es su quinto libro de poesía. Ángel Juárez se enfrenta a un otoño lleno de retos y de encuentros.

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El Ayuntamiento reconocerá la tarea de Mare Terra Fundación Mediterrània. Cómo empieza la actividad de la entidad ahora hace veinte años?
La entidad nace de la necesidad vital que una ciudad como Tarragona dispusiera de un grupo ecologista. Una ciudad con industria petroquímica, con una intensa actividad portuaria, que sufre la factura del turismo de masas y que tiene tres centrales nucleares cerca tenía que disponer de una entidad que velara por el medio ambiente. Por este motivo, en 1993, a partir de una feria centrada en temas ambientales, se fundó el grupo Mediterrània, Centro de Iniciativas Ecológicas.

Es complicado explicarlo de manera rápida, pero cómo definiría la actividad de la entidad en estos veinte años?
Empezamos denunciando de manera clara las injusticias ecológicas y nos dimos cuenta que el medio ambiente no es un proyecto local, sino global. Por este motivo, cada vez más, nos hemos ido implicando en proyectos solidarios de ecología junto con otras asociaciones de la América latina. Por otro lado, desde el principio nos dimos cuenta que es muy importante enseñar a las generaciones futuras y centrarnos en la educación ambiental. En este sentido, actualmente tenemos miles de alumnos en diferentes centros educativos. En el ámbito local, hemos fundado la Coordinadora de Entidades, que reúne más de 700 entidades.

Y desde esta perspectiva, como ve el futuro de la entidad?
Estamos en un momento de cambio de sistema, de cambio de sociedad y de valores. Desde nuestra entidad creemos que tenemos que continuar tratando temas ecológicos y económicos, pero también hay que hacer ecología social e implicarnos más para mejorar la calidad de vida de las personas que tenemos más cerca en tiempos complicados como los actuales.

Crees que aumenta el voluntariado en tiempo de crisis?
Actualmente vivimos en un sistema de esclavitud que crea personas con mucho miedo –los esclavos modernos– que cargan hipotecas, tienen sueldos precarios y son los más perjudicados por la crisis, mientras que otras que ya vivían muy bien continúan igual y, además, pueden comprar todas las oportunidades que no están al alcance de los otros. Son tiempos especialmente complicados para las entidades solidarias, porque antes quedaba muy bien ir a hacer cooperativismo en Nicaragua, pero hoy todo es muy complicado y faltan años para reclamar nuestros derechos. Muchas ONG que hasta ahora sobrevivían a golpe de talón y de subvención han desaparecido.

En este contexto, como sobrevive una entidad como Mare Terra Fundación Mediterrània?
No es ningún secreto, nos estamos autofinanciando casi en un 90% desde siempre, por eso no hemos caído. Nos mantenemos gracias a los convenios que tenemos con empresas privadas y a la tarea de educación ambiental que llevamos a cabo en los centros educativos. La realidad es que una ONG no puede subsistir si no tiene una entrada de dinero.

Ha recibido alguna vez ofertas para formar parte de algún partido político?
Sí, en varias ocasiones y por parte de varios partidos. La situación es tan extraña que en estos momentos tengo algunas propuestas sobre la mesa, pero es algo que no está entre mis prioridades. Hay muchas cosas por hacer desde nuestra entidad y si pasara a agrandar las filas de muchos comportamientos que hace años que criticamos desde Mediterrània sería un grande hipócrita. Estoy satisfecho del trabajo que hago y estoy convencido que se tienen que hacer grandes cambios en la política y el juego político a muchos niveles.

En este contexto, el 15 de noviembre presentará su último libro de poesía, que lleva por título ‘Aromas’
El acto se hará el 15 de noviembre en el Museo de Arte Moderno de Tarragona a las 19 horas y será una velada muy agradable, con lectura de poemas y debate. La idea es que participen diferentes personas sin tener en cuenta intereses ni colores políticos, en una reunión donde la poesía será el eje central. El libro es una colección de escritos que quieren recoger un espíritu positivo y hay quién dice que más bien parece un libro de autoayuda.

Buscando alternativas desde el agujero

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Me comentaban hace poco que, en el contexto de la crisis que nos ahoga desde hace demasiado tiempo, estamos resbalándonos. Explico de otra manera, nos encontramos en el fondo del agujero negro y a cada intento de subir cuesta arriba, patinamos en el fango y caemos de nuevo a lo más hondo.

Cuando te das cuenta que te han robado lo más esencial, como la ilusión, la esperanza, el trabajo y los derechos más fundamentales, uno se siente obligado a diversificar sus facetas y sus acciones. Y aun así, el esfuerzo es faraónico para aguantar y no hundirse, para mantenerse a flote y en la trinchera que siempre uno ha defendido. La crisis ha acabado con cientos de pequeñas empresas, con otras más grandes y, muy especialmente, con entidades y ong’s como la que tengo el placer de presidir y que aun subiste, Mare Terra Fundación Mediterrània.

Las pocas que quedamos tuvimos la visión de autofinanciarnos para evitar que nos cortasen las alas con los recortes de las subvenciones de las administraciones que han pasado de apoyar todas las causas a dejar en la estacada cualquier campaña o proyecto de cooperación, de medio ambiente, de sostenibilidad…

En el proceso de desaparición de todas estas empresas y entidades también se ha extinguido la clase media y España es ahora un país con una clase baja que es mayoría y una clase alta que reúne cada día más riquezas. La economía solo va bien para los bancos y para aquella parte del sector empresarial que ya funcionaba bien antes del caos social y económico que han aprovechado para fortalecerse aun más económicamente. Reducir las plantillas y contratar a personal con salarios de miseria, apostando por mano de obra barata para competir con otros países europeos y asiáticos, ha sido su salida a la crisis. Ahogar al vecino para nadar en la abundancia en nombre propio.

Pase lo que pase, los bancos y las grandes empresas seguirán ganando cantidades insultantes de euros y sumando beneficios. Haciendo esfuerzos y dejándonos humillar para conseguir un trabajo basura, que es lo único que se ofrece ahora a los parados, quizás el número de parados bajará los próximos años en medio millón de personas. Pero cabe recordar que hay seis millones de españoles sin empleo, ayudas ni prestaciones. Antes, en tiempos de bonanza, teníamos muchas más oportunidades pero ahora, con los pocos contratos posibles y los miles de candidatos para ocuparlos, todo es negro y no hay luz al final del túnel.

Seamos pues bienvenidos al gran resbalón que nos ha propiciado la desesperanza y la tristeza de saber que hoy estamos vivos pero mañana es una incógnita por descubrir.  Sé que saldremos de esta pero será un proceso muy lento y eso debemos tenerlo todos muy claro. Alternativas las hay, siempre las ha habido, pero tendremos que ser hábiles e inteligentes para aprovecharlas. Para recuperar nuestros derechos sociales hay que plantar cara a los más ricos, hacerles ver que no nos rendiremos y que lucharemos por la justicia social que ellos han vilipendiado.

De la misma manera, debemos lograr que el dinero que el Banco Central Europeo prestó a los bancos españoles se dedique a la generación de nuevas empresas y que el estado español rebaje la presión fiscal a todos los autónomos y pequeños empresarios para que puedan contratar a personas que ahora están en el paro. Esto no es un invento mío, ni una visión del momento. Son las ideas, y comulgo con ellas, de los principales economistas de nuestro país.

Y hay algo aun más esencial por lo que debemos trabajar duro y luchar. No hay que permitir que nos hagan pagar a todos una deuda injusta generada por ellos. No podemos convertirnos en los vejados y paganos de los malversadores y manipuladores inflacionistas. Mientras haya una sola persona en el paro y sin ayudas, un solo enfermo sin cama en los hospitales o un estudiante sin posibilidad de ejercer el derecho a aprender o sin oportunidades para obtener una beca no podemos parar de reclamar lo que es nuestro y negarnos a pagar los justos por ellos, los pecadores.

Se ha parado la maquinaria y hay que ponerla de nuevo en marcha. Si todo el engranaje funciona, y nosotros formamos parte vital de él, esta nave llamada España despegará de nuevo y jamás caerá de nuevo, o como mínimo lo evitaremos, a un agujero como el que nos esconde ahora del resto del mundo. No lo merecemos.

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

No calléis vuestras palabras

Hay que dar a la mente nuevos espacios para abrirno al mundo.

Hay que dar a la mente nuevos espacios para abrirnos al mundo.

Los gurús de los números se atrevieron a aventurar la crisis económica pero jamás adivinaron la otra crisis, que nos acecha y es peor aún que la primera, que nos lleva a la deriva moralmente: la crisis de valores.

Ésta no llega sola. Con el cambio de ciclo que se está produciendo en toda la sociedad y que ha reubicado a las personas en sus clases sociales, agrandando la brecha entre la clase baja y la alta para despedazar a la media, vemos escenas jamás pensadas hace tan solo cuatro o cinco años.

Las zonas de restaurantes siempre concurridas antes de la crisis están ahora vacías mientras los mercadillos ambulantes donde se vende ropa y comida, y que antes parecían lugar de encuentro para gente de bajo poder adquisitivo, son ahora las plazas más concurridas por la gran mayoría de la población. En el centro de las ciudades los comercios tradicionales mantienen a parte de sus plantillas de trabajadores que atienden, todos a la vez y con la máxima simpatía, a los clientes que cruzan la puerta dispuestos a gastarse la mitad de la mitad de lo que antes era normal.

Y estas situaciones, vividas tanto por quien vende como para quien compra, porqué ambos sufren la crisis, me lleva a recordar la palabras de Jaime Gil de Biedma en su poema “De vita beata” que empieza hablando de un país ineficiente y acaba anhelando vivir como un noble arruinado entre las ruinas de su inteligencia.

Transportadas las palabras del poeta al contexto actual todo está muy claro bajo mi punto de vista. Debemos enriquecer nuestra mente y nutrir nuestro espíritu ante la pobreza de lo material que no nos debe ahogar como personas. Y por eso es necesario crear, alimentarnos leyendo e intentar ahuyentar las malas sensaciones escribiendo como terapia, escuchando música, paseando por la naturaleza y viviéndola, desconectando de muchas formas. Yo lo hago desde hace mucho tiempo y me funciona, me sirve y me alivia en muchos momentos.

El ejercicio de soltarse, desnudarse y compartir no es fácil pero os garantizo que da muchas satisfacciones. Las primeras a nivel personal porqué compruebas tus capacidades de reflexión. Y después porqué te das cuenta que tus palabras y tu valentía de compartirlas se traducen en un mensaje que otras muchas personas que te leen acaban compartiendo al coincidir con él. Sé que en nuestra actual sociedad, cada vez más insolidaria, es cada vez más difícil que las personas mostremos por fuera aquello que sentimos por dentro pero soy de los que piensa que hay que darse más libertades personales antes de autocensurarnos. No me sirven las excusas de las persones que no quieren escribir porqué creen que lo hacen mal o por el miedo a que otros se rían de ellos. Quiero que volvamos todos a aquellos tiempos de adolescencia donde llenábamos nuestros diarios personales pero que ahora compartamos lo que pensamos desde la madurez de los años.

Hay que ser siempre valientes y atrevernos a decir las cosas como nos salgan. No importa si riman o no, si el lenguaje es el menos adecuado, siempre que nuestras palabras salgan del corazón. Estos días he visto como algunas personas cercanas me mostraban sus poemas que hasta ahora guardaban con mucho secretismo y no compartían con nadie. Y sus palabras me han llegado, me han conmovido por su sinceridad, provocando que les haya reclamado en voz alta que compartan sus pensamientos con el mundo.

Sí. Es cierto como decía antes que uno se desnuda cuando escribe pero no debe temer a nada ante la posibilidad de compartirlo por qué os aseguro que muchas personas que leerán lo que escriben, acabaran compartiéndolo. Escribid todos lo que tenéis dentro, haced esa terapia personal tan urgente y necesaria, dejad a un lado las debilidades y los miedos, las vergüenzas y el pánico al miedo escénico. Aplicad la coherencia moral con vosotros mismos y lanzaos a ese vacío que se acabará llenando de palabras e ideas compartidas. Como dijo el gran Cela en su momento: para escribir sólo hay que tener algo que decir.

¿Os vais a quedar callados?

Ángel Juárez Almendros

Presidente de la Red Internacional de Escritores por la Tierra y de Mare Terra Fundación Mediterrània.

En breve se presentará el libro “La vía de la izquierda” donde he tenido el placer de colaborar

portada libro

Ante la crisis actual y con el objetivo de analizarla a fondo, teniendo como punto de partida la evolución sociopolítica y económica de España en la época de transición y democracia, y buscando alternativas, Aconcagua Libros ha publicado “La vía de la izquierda”, una obra que recoge opiniones y análisis de siete personas que tenemos en común el hecho de trabajar en el terreno de la igualdad, la política o la sociedad.

He tenido el placer de ser uno de los invitados a dar su opinión sobre un tema que, como ya sabéis aquellos que seguís mis artículos de opinión y conocéis mis inquietudes, me preocupa enormemente. El estatus social de muchas personas se ha perdido completamente y la pobreza se adueña cada día de muchas familias. Tras cada uno de los problemas y desastres hay culpables y no son otros que ciertas entidades bancarias y todos aquellos representantes políticos que no hacen nada para aportar soluciones y, en otros casos, abusan del cargo para ser corruptos.

Los invitados a este libro hemos analizado en nuestros escritos los elementos que rodean la crisis y hemos tratado de dar salida al momento actual aportando nuestro pequeño grano de arena. Quizás no es suficiente para cambiar nada pero si es lo mínimo que podemos hacer las personas comprometidas con este planeta y sus pueblos para acabar con las desigualdades sociales, económicas y en otros muchos ámbitos.

Este libro, coordinado por Josu Gómez Barrutia, ha contado también con las aportaciones de los compañeros Juan José Téllez, Odón Elorza, Juan Antonio Molina, Luís Salvador, Amanda Acedo Suberbiola y Joaquín Dobladez. Es un autentico placer poder compartir con ellos la oportunidad de decir las cosas tal como son y de la manera que las pensamos, con la libertad como bandera y la palabra como única arma.

El libro se presentará en diferentes ciudades españolas y pretende ser una obra de reflexión y consulta para el lector pero también se intenta que haga reflexionar a los estamentos de poder del país y que se apliquen algunas de las muchas formulas que se plantean para acabar con la crisis. Os mantendré informados.

 

Con derecho al pataleo, obligados al rebote

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No intento en este artículo hacer apología de nada pero me creo en el deber de seguir denunciando lo que considero un acto cercano al terrorismo de estado. Uno se amedrenta ante los problemas que nos tocan vivir a todos por la condenada crisis que unos crearon, los mismos que la acabaran cuando consideren, y que nos tiene a todos ahogados, ninguneados y al borde del abismo.

En nuestro país salen cada día a luz pública casos de corrupción política pero jamás conocemos ningún nombre de un corrupto que sea juzgado y encarcelado por sus fraudes, por el derroche del dinero público al que estamos sometidos de manera constante. En nuestro país hay quienes choricean a su libre albedrio y después estamos los otros que tenemos dos opciones: callar o seguir quejándonos.

Pero tengo la amarga sensación que aún quejándonos, la clase política se chotea de nosotros y pasa de nuestras protestas. Se creen generosos dejándonos salir a la calle por nuestro derecho al pataleo pero violan constantemente los otros derechos que tenemos y deberían ser fundamentales. Si la gente no tiene trabajo o pierde la casa les importa bien poco porqué ellos a final de mes se reparten el pastel con sueldos insultantes y mantienen la cara bien alta.

Algunos colectivos, como el de sanidad, han cambiado la forma de protestar llevando a la calle su realidad aplicando el humor o el folklore. Y ni así, llamando más la atención, han conseguido que nada haya cambiado. Llegas a pensar que no les importan las formas en que el pueblo se movilice puesto que ellos viven realmente aislados de la realidad de los ciudadanos. Salir a la calle haciéndonos ver con danzas es simple poesía que no resuelve esta novela negra que están escribiendo nuestros representantes políticos y en la que nos ha tocado el papel de cadáver.

Y lentamente se va incrementando la crispación social y se calientan los ánimos de las miles de personas y familias que sufren la nefastas consecuencias de la gestión de unas personas que a final de mes se lo llevan calentito y viven sin problemas, que tienen dinero para dietas y alojamientos, que cobran del estado, del dinero que es del pueblo, diez o veinte veces más que lo que perciben las personas que aun tienen la suerte de tener la ayuda de los 400 euros.

Si esto no para pronto preveo una revolución social sin precedentes y usando formas nada ortodoxas para conseguir el cambio. Si a las buenas no se les ha hecho entender a nuestros políticos que estamos hartos, ¿Cómo quieren que el pueblo les saque la venda de los ojos para que vean la realidad y pongan solución a este caos?

Si ellos no nos respetan, ¿por qué hay que respetarlos a ellos o temerles? ¿Por qué debemos aguantar más esta opresión a las que nos sometemos de manera voluntaria como sociedad? Hay que demostrar nuestro rebote sea como sea pero me temo que al final se perderán las formas y entraremos en un ciclo que no nos conviene aunque también creo que sea necesario.

Seguiré pensando que hay que cambiar, dar un giro al modo de protestar siempre desde el máximo respeto pero con el mensaje bien claro. Lo que también sé es que la paciencia tiene un límite y la cara dura de algunos no tiene fronteras. Por lo que más queremos, apliquemos la inteligencia y unámonos todos para derrocar a los que abusan del sistema. Somos humanos, que no nos vejen más!.

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

Las crisis y Don Santiago

Hace pocas semanas me invitaron a tomar parte en un libro donde debo plasmar mi opinión sobre la crisis, la sociedad, los valores y el paso del tiempo que durante estas últimas décadas ha puesto en el punto de mira y debate todos estos factores.

Compartir espacio en esta futura obra con personajes de la talla de Odón Elorza, exalcalde de Sant Sebastián y diputado socialista, o con Josu Gómez, Presidente de la Asociación de Progresistas de España, es todo un lujo. Se me pide una radiografía real del pasado y de los tiempos presentes. Creo que como persona que ha defendido siempre los mismos valores, gobernase quien gobernase, no me será difícil cumplir con la tarea encomendada.

El encargo coincide además con la muerte de Santiago Carrillo, una desaparición que lamento profundamente. Hablamos de un personaje con mayúsculas que, dejando a un lado los actos de su vida que han levantado más polémica, pasará a la historia como una persona que siempre defendió sus ideales y los llevó como bandera hasta el último día de su vida.

No escondo que en su momento yo fui un fiel opositor a ese nuevo comunismo, llamado eurocomunismo y que habían adaptado algunas naciones de Europa Occidental en los años 70, que tanto defendió Don Santiago. Considerarse comunista y estar presente en según qué pactos de la Moncloa comportaba críticas de todos los que luchamos en las izquierdas desde otras trincheras como el MCC (Movimiento Comunista de Catalunya) o la Liga Comunista. Unos considerábamos desacertadas ciertas reformas del gobierno de aquella época y otros las defendían a ultranza.

La historia fue pasando y, aún con las diferencias comentadas, Carrillo mantuvo firme su rol de comunista. Santiago Carrillo vivió de lleno, en etapa de adolescente, el crac económico español de 1929. Y nos ha dejado en medio de otra crisis que tiene como elemento esencial el ámbito económico pero que es también política, social y de valores.

En una de sus últimas entrevistas el propio Carrillo decía que viendo como están las cosas en estos momentos hubiese sido imposible conseguir el consenso logrado en su momento para llevar a cabo la transición. A sus 97 años tenía aún la capacidad de hacer reflexiones y análisis imprescindibles y evidentes. Con la que está cayendo a nivel económico, la desafección de la sociedad con la política y la pérdida constante de valores coincido con su reflexión y la comparto.

Tras cuatro años escribiendo artículos sobre la crisis y la sociedad, documentos que espero plasmar en su momento en un libro, tengo claro que hay intereses creados en silenciar las claves de la salida de la crisis porqué mientras dure los ricos se enriquecerán más a costa de los pobres que serán todavía más pobres. Y también porqué veo que nuestros políticos actuales, todos ellos sin diferenciar colores ni partidos, se llenan la boca con el famoso rescate pero ninguno de ellos se atreve a decir alto y claro que la solución pasa por acabar con unos de los principales culpables reales de la crisis. Y estos no son otros que los bancos y los banqueros. Así de sencillo.

Ellos, conjutamente con algunos grandes multimillonarios que se creen los dueños del mundo y algunas multinacionales, que piensan que todo lo pueden comprar con dinero, nos han puesto al resto contra las cuerdas.

Nos recortan prestaciones y nos dejan sin derechos fundamentales a costa de alimentar a bancos y cajas que reciben un dinero que es nuestro pero que se quedan para ellos y no sirve para aliviar ninguna economía personal ni empresarial. Ya afirmé en una ocasión que los bancos son aquellos que te prestan un paraguas cuando hace sol y te  lo quitan cuando llega la tormenta. Y así viven bien sacrificándonos a nosotros, el pueblo.

Volviendo a Santiago Carrillo, y acabo, coincido también con él cuando decía que la situación actual era más que compleja y se ponía las manos a la cabeza. Esto y al paso que vamos, señoras y señores, no lo salva ni Dios. O cambiamos los papeles o los perderemos por completo. Si desde el gobierno nos recortan derechos, recórtemeles a ellos sus poderes de gestión. Si los bancos nos cierran el grifo, cerrémosles nosotros el nuestro a ellos.  O flotamos todos o nos hundimos pero con ellos.

Mejor ser Robin Hood que Ali Babá

Las ideologías nos separan pero la presencia de líderes temporales hace que estas desaparezcan y nos una el mensaje de quienes asumen este rol. Nos sucede estos días oyendo a Juan Manuel Sánchez Gordillo en los medios de comunicación, especialmente en el Gran Debate, o ante el anuncio del ex banquero Mario Conde de presentarse a las elecciones generales.  Y conste antes de continuar que tengo mis divergencias con él aunque jamás lo demonizaré como si hacen otros.

Muy mal está este país para que dos personas ideológicamente opuestas en el campo político salgan a la palestra para pedir cambios, soluciones y dignidad política para evitar el “choriceo” al que estamos sometidos por parte de ciertos estamentos económicos que solo saben enriquecerse con las inyecciones que les proporciona el estado con nuestro dinero, el mismo que después no tenemos para prestaciones, subsidios y ayudas.

Pero hablar contando verdades tiene su precio y el nuestro es un país que no permite ciertas licencias. Y aún las permite menos más cuando quienes se las toman son representantes políticos, como el caso de Sánchez Gordillo que es alcalde de Marinaleda, y tienen que someterse al intento de desprestigio de otros de la misma clase, la política, que en lugar de bajar la cabeza intentan morder sacando lo que consideran trapos sucios de quien denuncia con valentía. Sacar ahora capítulos de Cuba o Venezuela cuando el debate es otro pone en evidencia la debilidad del atacante y sus pocos y muy pobres argumentos.

Pero atacan. Lo hacen sin miedos y sin escrúpulos, puesto que todos tienen algo que esconder, para callar la voz de quien se alza como líder o, como cuentan algunos y cada vez más, se ha convertido en héroe de culto o el llamado “nuevo Robin Hood”. Esta vez han llegado tarde y no han podido “matar al mensajero”.

Los de su lado político, las izquierdas, han sido los primeros en fustigar a Sánchez Gordillo. Unos por miedo a que se le escuche demasiado y su mensaje se haga fuerte y ponga en peligro su modus vivendi que no es otro que vivir a costa de los ciudadanos. Otros por tener la obligación de denunciar la actitud de este valiente alcalde, mandados por las cúpulas del partido a cambio de mantener los puestos. Curiosamente es aquí donde la palabra “portavoz” diverge en dos significados bien distintos. Ni el PSOE ni el PP pueden extinguir las criticas que el pueblo escucha y deberían empezar a practicar ciertos silencios.

Sánchez Gordillo es ahora el portavoz de la mayoría de españoles y los portavoces políticos se han convertido en las alcahuetas que cuentan chismes que nadie quiere escuchar. Porqué quizás una de las ventajas de la desafección que los ciudadanos tienen de la política es que los niveles de credibilidad de los portavoces están ahora bajos mínimos. Y también porque los movimientos sociales, evidenciados en el 15-M, han incrementado la confianza del pueblo en otro tipos de representantes que no son los de los partidos. Se está acabando el aborregamiento de un pueblo que cada vez piensa más y con mayor fuerza.

Hace meses que denuncio, a título personal en mis artículos y a través de otros foros como la Red Internacional de Escritores por la Tierra donde comparto opinión con mis compañeros que la integran, que la propia estrategia económica de los ricos es protegerse los unos a los otros cambiando leyes y normas a su antojo para quedar impunes de sus atropellos. Lo hacen con la cara descubierta, sin esconderse y saliendo de rositas porqué todo lo hacen estando en el poder y con los otros poderes en sus manos.

Saben que el control que ejercen es máximo y que les permite callar ciertas voces. Hasta ahora lo han conseguido, con la manipulación de ciertos medios de comunicación que tienen a su disposición, evitando que las opiniones de los portavoces de los mayores movimientos sociales llegasen a las grandes masas. Pero otros, como el alcalde de Marinaleda, se les han escapado. Quizás porqué intentar callar a un alcalde no es lo mismo que hacerlo con otras personas, quizás porqué no imaginaban la reacción de Sánchez Gordillo, o porque cada vez tienen menos poder. La gente no está para cuentos pero puestos a elegir prefiere el de Robin Hood que el de Ali Babá y los cuarenta ladrones.

“Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros”. La famosa frase del genial Groucho Marx gana significado en nuestro país ahora.  Porqué hay quien defiende a los indignados y consigue hacer llegar su mensaje y otros que, con la indignidad como bandera, intentan callar mensajes para que el pueblo siga sin ver los abusos, sin oír ciertas voces y sin hablar con libertad.

Falta pan para tanto chorizo

Vais a permitirme que utilice una frase dura, muy usada por la sociedad de base a la cual pertenezco, y real: falta pan para tanto chorizo. La colección de escándalos financieros, en forma de estafa y malversación, protagonizada por políticos y banqueros es ya un insulto a la inteligencia de cualquiera que se considere humano.

Con el gobierno recortándolo absolutamente todo y la banca fingiendo ser pobre para enriquecerse más a costa nuestra pero sin darnos ni un euro, se han convocado estos días manifestaciones en todo el estado para protestar por las nuevas medidas aplicadas y que se incluyen en esos “recortes” que solo afectan a la cartera de los más pobres y dejan intactas las fortunas de los ya enriquecidos que siguen siendo señores de su vida.

Digo esto porque poco pueden controlar la suya aquellos que no disponen de trabajo, ayuda y en muchos casos alimentos. Esta clase social, cada vez más en mayoría, es la que tiene que reinventarse cada día que pasa. Mientras esto pasa están los señores de la banca alimentada con rescates a quienes se les inyecta dinero que sirve para pagar a los consejeros y presidentes que las gestionan. Porque, por más dinero que les demos sigue con el grifo cerrado y no nos ayudan en nada.

Hemos pasado de ser la octava potencia económica del mundo a sentirnos completamente impotentes sabiendo que al paso que vamos nos tendrán que rescatar y pagaremos los errores de unos pocos durante muchas décadas para devolver un dinero que nos dejaron y que ya teníamos pero perdimos porque ciertas clases, como la de la banca, lo dilapidaron.

Y ante la situación de autentico drama, ahora vuelvo al tema de las manifestaciones, los actos de protesta se convierten en auténticos carnavales de declaraciones. Es allí donde han montado su circo los líderes sindicales, alimentados con grandes sueldos y viviendo a las espaldas de la realidad de sus afiliados, y los representantes políticos, especialmente de un partido que es corresponsable del actual caos y parece no tener memoria histórica para reconocer los errores, sin reclamar nada que convenza a los otros miles y miles de ciudadanos que si creen en la protesta y exigen soluciones porque las necesitan.

Salir en primera línea cogiendo la pancarta de turno para la foto que recogerán todos los medios de comunicación es igual de mezquino que hablar por hablar, ejercicio que practican ya demasiados individuos y personajes en nuestro país. Porque mientras se grita por gritar, reitero que me refiero a ciertos líderes sindicales y políticos, los ladrones siguen yendo a la oficina con normalidad y viven en sus mansiones inmunes a la crisis y sus efectos.

En nuestro país no dimite ni Dios y los chorizos campan a sus anchas porque los que han mangado lo han empezado a hacer en época de gobierno socialista y siguen “vivitos y coleando” en época de los populares. Nadie les impide seguir trapicheando y cuando se les descubre el pastel solo se les denuncia públicamente pero ninguno de ellos pasa por los tribunales ni llega a la cárcel que es donde deberían de estar.

Esta vez hay un hecho diferencial importante. Esta vez no olvidaremos sus caras ni sus acciones. Ahora sí que haremos una lista negra de todos los personajes que han jugado con nosotros, nuestra bondad, nuestro dinero y, sobretodo, con nuestro futuro. Ellos nos han condenado y deberemos ser nosotros quienes les condenemos a ellos.

Si es cierto que quien siembre vientos recoge tempestades, cuando hayamos superado mínimamente esta crisis y alguien pretenda que no nos acordemos de los malos momentos, quitémosles el paraguas bajo el que se cobijaran y recordémosles quiénes somos y qué esperamos que el futuro haga con ellos. Por dignidad, y como diría Chateubriand, usemos el desprecio con gran economía porque el numero de necesitados de él es muy grande. Por una vez, se lo merecen y deben pagar por ello.