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El infausto declive de la Dinastía Pujol

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En Catalunya, Pujol es mucho más que un simple apellido. Es, en cierto modo, un título nobiliario. Y se respeta como el apellido de un emperador. Este estatus no se adquirió de un día para otro, sino que fue tomando forma a medida que la ‘Dinastía Pujol’ se iba haciendo más y más grande. Los catalanes, fueran o no de CDC, respetaban a los miembros de la familia. Y el líder de todos ellos, Jordi Pujol, no era un simple presidente. Se había convertido en un símbolo del pueblo de Catalunya.

Hemos llegado a un punto en el que es rutinario que en las noticias anuncien casos de corrupción que afectan a políticos de todos los partidos. Ahí están la trama de Gürtel, los ERE de Andalucía, las ITV o el Caso Mercurio y nombres como Bárcenas, Millet, Montull, Bustos… Pero el caso de Pujol (que nunca más será ‘molt honorable’) es totalmente distinto. Va mucho más allá de un simple caso de corrupción, porque los catalanes no dudaban de su palabra. Todos confiaban en su ética, valores y honor. Pero al final, como tantos otros políticos, nos ha fallado. Pensábamos que era especial, pero ha demostrado ser uno más. Otro garbanzo podrido de este asqueroso potaje.

Llevo días intentado algo, pero no lo consigo. Quiero llegar a imaginar qué puede pasar por la cabeza de una persona que es respetada por todos para que sólo piense en seguir enriqueciéndose, cuando hay niños cuyo único sustento se encuentra en comedores sociales. Me gustaría –pero no puedo- saber por qué una persona que lo tiene todo prefiere no declarar su dinero mientras su sucesor retira las ayudas que permitían a enfermos crónicos, personas de la tercera edad o discapacitados disponer de un asistente para ayudarles a pasar el día. ¿Cómo se puede engañar de manera deliberada a millones de personas (muchas de ellas, además, votantes)?

Lo intento y lo sigo intentando, pero soy incapaz de comprender cómo una persona que era puesta como un ejemplo de honestidad puede ser en realidad tan avariciosa. Mi cabeza no da para más. Y, en mi continua preocupación por el medio ambiente, si hay algo que realmente no puedo entender es por qué se vetaron informes del Departament de Medi Ambient que desaconsejaban la apertura de tres parques eólicos por razones ecológicas (que después, por cierto, acabaron llenando los bolsillos de algunos elegidos). Al final se ha caído la máscara: ni ética ni valores.

Lo peor del ‘Caso Pujol’ no es sólo el dinero, sino el gravísimo daño en términos de confianza. ¿En quién va a tener fe el pueblo de Catalunya cuando el gran tótem se ha caído y está hecho pedazos? Yo lo tengo claro. La única forma de acabar con todo esto es dar el poder a gente nueva, personas que nunca hayan tocado poder. Por eso, no me extraña que estén saliendo iniciativas de este tipo y que cada vez tengan más apoyo popular. Está todo tan podrido que o empezamos de cero o jamás saldremos de esta ciénaga, que cada día es más profunda.

Ángel Juárez Almendros.

Presidente de Mare Terra Fundació Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra

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No son sus niños; son nuestros niños

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Foto: Miguel Serrano

Pasan los años y seguimos sin aprender la lección. Muchos siguen llenándose la boca con la palabra paz, porque es un concepto que vende, pero en realidad las guerras continúan y las tensiones internacionales parecen ir en aumento. Y siempre que hay un conflicto político armado, el gran porcentaje de víctimas acaban siendo personas inocentes que no tienen nada que ver. Especialmente, niños. Nuestros niños.

Según Amnistía Internacional, existen millones de menores de edad que de una forma u otra se ven envueltos en conflictos. La mayoría acaban siendo asesinados sin haber sabido nunca por qué. Pero también hay muchos a los que se les da un arma y los ponen a luchar en nombre de algo o alguien que los pequeños ni conocen. Son los conocidos como niños soldado, un concepto a priori contradictorio pero que es dolorosamente real.

Aunque no existen datos fiables sobre el número de niños soldado en el mundo, se calcula que podrían ser más de 200.000. Según las Naciones Unidas, existen 19 países en el mundo que reclutan y obligan a jóvenes a luchar. Entre ellos están República Centroafricana, Sudán del Sur, Afganistán, Chad, Colombia, Costa de Marfil, Filipinas, India, Iraq, Líbano, Libia, Mali, Myanmar o Pakistán. Una lista vergonzosa de gobiernos que destrozan la juventud, el futuro y en la mayoría de ocasiones también la vida de pequeños que por su edad no deberían saber lo que es una guerra.

¿Por qué sigue habiendo conflictos armados en el mundo? No descubro nada si digo que los intereses de gobiernos y empresas armamentísticas en que haya guerras son enormes. No olvidemos que con una pírrica porción del presupuesto bélico de un país como Estados Unidos se podría acabar con el hambre en el mundo. Pero los intereses parecen ir por otro lado.

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Foto: Miguel Serrano

Debo hacerles una confesión. Llevo más de dos décadas sin escribir públicamente sobre este tema. Tomé esta decisión después de presenciar con mis propios ojos un ataque en Cisjordania y el Líbano, que fueron masacradas sin piedad. No habían pasado ni 48 horas cuando ya se habían aprobado cientos de millones de presupuesto para la reconstrucción de lo que habían destruido. No habían pasado ni dos días. Ni siquiera se molestaron en disimular el interés que había en provocar el caos para después obtener beneficios económicos. En este conflicto, se acabaron con cientos de vidas humanas. Vi como usaban a niños como escudo. Murieron muchos inocentes. Entender que había tanto interés en la guerra me desengañó por completo.

Pero mi penitencia se ha acabado. Es hora de reaccionar. No podemos permanecer callados. No podemos seguir permitiendo que se juegue con las vidas humanas, especialmente la de los niños, como si fuera mercancía. Un buen amigo mío, el abogado y político Juan de Dios Ramírez Heredia lo dijo bien claro hace unos días en un discurso: “Hay momentos en los que no se puede ser neutral”.

Y tiene razón. Ha llegado un punto en el que no podemos ser neutrales. Porque nuestro silencio y neutralidad es la fuerza de los que matan a los niños. Y si seguimos callados, si seguimos sin mover un dedo, seremos cómplices de esos asesinatos. Hemos llegado a un punto de no retorno. O actuamos, o miles y miles de niños morirán por nuestra culpa. Nos podrán decir que somos culpables y no tendremos derecho a la réplica, porque estarán en lo cierto.

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Tenemos que cambiar de mentalidad. No somos los padres biológicos de los niños que mueren asesinados en Sierra Leona ni de los que sostienen un Kalashnikov en Sudán. Pero ellos, en realidad, son nuestros niños. Nosotros somos sus padres y ellos son nuestros hijos. Los de todos. Y son, por lo tanto, nuestro futuro. No podemos quedarnos quietos. No podemos seguir siendo cómplices de esta barbarie. Son nuestros niños. Si no los cuidamos nosotros, ¿quién se hará cargo de ellos?

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra

La sociedad de hoy en día esta llena de esclavos modernos.

Entrevista a Ángel Juárez Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània por Noticies TGN.

Esta será un otoño movido para Ángel Juárez. Cuando se cumplen veinte años de Mare Terra Fundación Mediterrània, el Ayuntamiento de Tarragona ha acordado conceder a la entidad el Diploma al Mérito Cívico. En paralelo a la actividad de esta asociación, centrada en temas de ecología social, su máximo representante presentará en sociedad el próximo 15 de noviembre su último libro de poemas, ‘Aromas’, que recoge su producción más intimista en el campo de las letras, en el que es su quinto libro de poesía. Ángel Juárez se enfrenta a un otoño lleno de retos y de encuentros.

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El Ayuntamiento reconocerá la tarea de Mare Terra Fundación Mediterrània. Cómo empieza la actividad de la entidad ahora hace veinte años?
La entidad nace de la necesidad vital que una ciudad como Tarragona dispusiera de un grupo ecologista. Una ciudad con industria petroquímica, con una intensa actividad portuaria, que sufre la factura del turismo de masas y que tiene tres centrales nucleares cerca tenía que disponer de una entidad que velara por el medio ambiente. Por este motivo, en 1993, a partir de una feria centrada en temas ambientales, se fundó el grupo Mediterrània, Centro de Iniciativas Ecológicas.

Es complicado explicarlo de manera rápida, pero cómo definiría la actividad de la entidad en estos veinte años?
Empezamos denunciando de manera clara las injusticias ecológicas y nos dimos cuenta que el medio ambiente no es un proyecto local, sino global. Por este motivo, cada vez más, nos hemos ido implicando en proyectos solidarios de ecología junto con otras asociaciones de la América latina. Por otro lado, desde el principio nos dimos cuenta que es muy importante enseñar a las generaciones futuras y centrarnos en la educación ambiental. En este sentido, actualmente tenemos miles de alumnos en diferentes centros educativos. En el ámbito local, hemos fundado la Coordinadora de Entidades, que reúne más de 700 entidades.

Y desde esta perspectiva, como ve el futuro de la entidad?
Estamos en un momento de cambio de sistema, de cambio de sociedad y de valores. Desde nuestra entidad creemos que tenemos que continuar tratando temas ecológicos y económicos, pero también hay que hacer ecología social e implicarnos más para mejorar la calidad de vida de las personas que tenemos más cerca en tiempos complicados como los actuales.

Crees que aumenta el voluntariado en tiempo de crisis?
Actualmente vivimos en un sistema de esclavitud que crea personas con mucho miedo –los esclavos modernos– que cargan hipotecas, tienen sueldos precarios y son los más perjudicados por la crisis, mientras que otras que ya vivían muy bien continúan igual y, además, pueden comprar todas las oportunidades que no están al alcance de los otros. Son tiempos especialmente complicados para las entidades solidarias, porque antes quedaba muy bien ir a hacer cooperativismo en Nicaragua, pero hoy todo es muy complicado y faltan años para reclamar nuestros derechos. Muchas ONG que hasta ahora sobrevivían a golpe de talón y de subvención han desaparecido.

En este contexto, como sobrevive una entidad como Mare Terra Fundación Mediterrània?
No es ningún secreto, nos estamos autofinanciando casi en un 90% desde siempre, por eso no hemos caído. Nos mantenemos gracias a los convenios que tenemos con empresas privadas y a la tarea de educación ambiental que llevamos a cabo en los centros educativos. La realidad es que una ONG no puede subsistir si no tiene una entrada de dinero.

Ha recibido alguna vez ofertas para formar parte de algún partido político?
Sí, en varias ocasiones y por parte de varios partidos. La situación es tan extraña que en estos momentos tengo algunas propuestas sobre la mesa, pero es algo que no está entre mis prioridades. Hay muchas cosas por hacer desde nuestra entidad y si pasara a agrandar las filas de muchos comportamientos que hace años que criticamos desde Mediterrània sería un grande hipócrita. Estoy satisfecho del trabajo que hago y estoy convencido que se tienen que hacer grandes cambios en la política y el juego político a muchos niveles.

En este contexto, el 15 de noviembre presentará su último libro de poesía, que lleva por título ‘Aromas’
El acto se hará el 15 de noviembre en el Museo de Arte Moderno de Tarragona a las 19 horas y será una velada muy agradable, con lectura de poemas y debate. La idea es que participen diferentes personas sin tener en cuenta intereses ni colores políticos, en una reunión donde la poesía será el eje central. El libro es una colección de escritos que quieren recoger un espíritu positivo y hay quién dice que más bien parece un libro de autoayuda.