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Horizonte de futuro de los residuos industriales

trata residuos

Hace más de dos décadas, cuando el medio ambiente y todos los términos que lo rodean, eran prácticamente desconocidos, algunos creímos en él y nos decidimos a trabajar duro desde ese concepto. El medio ambiente, nuestro entorno, lo más cercano y local para la mejora de lo general y global, se nos planteaba como un reto pero asumible.

Los años han pasado y nos han dado la razón. Hoy en día el medio ambiente es primordial, vital en todas partes. El reciclaje, las tecnologías limpias y, sobre todo, la concienciación de la sociedad a quien hay que educar constantemente, forman parte de todos los programas de los gobiernos y las diferentes administraciones. Y por supuesto, son el reto diario de nuestro trabajo. Explico todo esto tras haber recibido las conclusiones de la jornada que bajo el título “Los residuos industriales en el horizonte 2020” organizó hace unos meses la Asociación Catalana de Instalaciones de Tratamiento de Residuos Especiales ACITRE.

Asistí invitado a este evento que permitió generar un debate muy intenso, interesante y útil, sobre el tratamiento de los residuos industriales. Había también profesionales del sector de tratamiento de residuos, administraciones públicas, agentes sociales y económicos, sector industrial productivo, ámbito académico y entidades de defensa del medio ambiente. Entre todos enriquecimos el debate que os comentaba y del cual nacieron muchas propuestas.

Hicimos la reflexion sobre el sector dentro de un contexto marcado ineludiblemente por la crisis económica así como por una mayor integración en el espacio europeo y una mayor concienciación ambiental para conseguir la implicación de todos los que interviene en el proceso de recogida, gestión, tratamiento y valorización de los residuos industriales. Y al final concluimos que debe existir una armonización normativa para evitar que no se produzcan en el futuro disfunciones legislativas ni entre los estados miembros de la Unión Europea, ni dentro de los territorios de los estados, por lo que urge una unificación de criterios referentes al tratamiento de los residuos.

Creo que hay una segunda evidencia ya que hay que tener en cuenta la consideración del residuo como un recurso, como un componente más, y con valor propio, dentro del proceso productivo. También hay que evitar que se produzca una ruptura entre el interés económico y el interés ambiental. Y debo citar una última conclusión vinculada con la importancia de reclamar un régimen sancionador más rígido tanto con las malas praxis, como con la competencia desleal, una demanda que hace años que reivindico.

A nuestra sociedad, para mantener este mundo más limpio y sostenible, le conviene un cambio de modelo y otro cambio de valores. Porqué por un lado está la responsabilidad del productor y por la parte está el residuo que es responsabilidad del productor hasta que llega a un gestor. Ahora mismo los productores no tienen una formación suficiente ni sobre las características de los residuos que están tratando ni como lo han de abordar. Por ello estoy convencido que en un futuro no muy lejano será necesario entrar a fondo en todo lo que es educación medio ambiental. Educación para el productor, para el gestor y para toda la sociedad y estrechamente ligada con la ética.

Hago la lectura con satisfacción personal al comprobar que desde Mediterrània-CIE, entidad que fundé hace dos décadas, apostamos desde el primer día por ese concepto que ahora aun se reclama en algunos ámbitos, el de la educación ambiental. Nuestra sociedad no nace enseñada, hay que hacer pedagogía de cohesión para caminar juntos en un mismo sentido. Tratándose del medio ambiente ese camino debe ser lo más transparente posible, por parte de las administraciones y los gobiernos, y los más entendedor por parte de quienes lo hacemos que, en el fondo, somos todos.

Ángel Juárez Almendros, Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

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Perder todo lo ganado

ALGARROBICO

Tantos años de lucha por conseguir avances importantes en el medio ambiente para que llegue la crisis y acabe con todo. La recesión económica se ha cebado con todo y con todos, o con la gran mayoría porqué siempre hay quien no sufre ni nota los efectos de la caída, y ha provocado que nuestro estimado medio ambiente agonice de nuevo.

Hay claros ejemplos de que los logros conseguidos han sido ahora vilipendiados políticamente con sus repercusiones en nuestra sociedad. La aprobación de la Ley de Costas es uno de los más recientes y vergonzosos. Lejos de ordenar la demolición de construcciones que masacran a nuestro litoral, se ha dado permiso para invadirlo aun más, casi hasta a orillas del mar, para beneficiar los intereses que según quien en detrimento del futuro de todos.

La aprobación de esta Ley ha sido un claro ejemplo de la nula sensibilidad que han tenido, ya históricamente, nuestros gobiernos hacia el entorno, la fauna, la flora y la naturaleza en general. Se nota también con la decisión de rebajar la partida de los presupuestos generales del estado destinada a la protección y extinción de incendios que se ha traducido en tener menos medios materiales y humanos en estas últimas campañas. Curiosamente la rebaja presupuestaria llegó en los veranos más calurosos aunque por suerte, o quizás por milagro, no se produjeron desgracias personales ni grandes fuegos.

Los recortes llegaron también a otros ámbitos con otras muchas decisiones equivocadas que evidencian la poca importancia que se le da al planeta cuando manda el dinero. Los Parques Naturales y Nacionales, pulmones verdes y áreas imprescindibles para que la pachamama respire, han recibido también menos dinero. Por no hablar de los Planes de Protección de especies y espacios naturales, otros afectados por las rebajas, donde las comunidades autónomas han decidido dejar de invertir aprobando solo el 11 por ciento de las acciones previstas para proteger a los animales más amenazados de nuestro territorio. Lo denunció en su momento el Observatorio para la Sostenibilidad de España pero nadie respondió a las demandas de más inversión.

A las malas políticas de nuestro gobierno hay que sumarle los intentos de aberración y atentado ambiental de otros estados, como el Reino Unido, que en su intento de crear una nueva escollera en Gibraltar, comprando arena extraída de la duna de Valdevaqueros, intentan generar aquello que la naturaleza no nos dio en un espacio nuevo vaciando otro espacio, este sí que era natural, que empezará a morirse gracias al expolio de parte de sus recursos.

Ya centrándome en mi tierra más cercana, en Catalunya, quiero recordar que el gobierno autonómico también ha demostrado su poco tacto hacia el medio ambiente dotando de menos presupuesto a la Agencia Catalana del Agua (ACA) y que este recorte ha conllevado que este veranos haya habido menos personal de control y vigilancia del estado de nuestras playas y las aguas que son de su competencia.

Todo lo ganado durante años se ha ido al traste. Y podría seguir poniendo ejemplos aunque en cada uno de ellos habría el mismo nexo en común: no hay dinero para lo que no quieren y sobra para otras cosas que pueden esperar. Es, sencillamente, la incapacidad de marcar prioridades reales y la inoperancia de las administraciones y sus gestores. Quizás la mejor manera de acabar este artículo sea recordando una frase que se convierte en realidad: la vocación del político es hacer de cada solución un problema. ¿Ideal, no creéis?

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

 

Hecha la ley, adiós a la costa

leydecostasDice un refrán que “hecha la ley, hecha la trampa”. Y quiero utilizarlo en este articulo ante al asombro que me provoca la Ley de Costas del Partido Popular y sus últimas enmiendas, marco legal que diferentes comunidades autónomas recurrirán, porque se rebaja la franja de protección de nuestro litoral de los 100 metros, que ya son muy pocos, a los 20 en algunos casos.

Dicho de otra forma, y haciéndonos una idea de lo poco que son veinte metros, la Ley de Costas permite edificar a pie de arena y eso ya es el mayor descalabro que se podía hacer. Las anteriores leyes ya permitieron autenticas aberraciones que han provocado una invasión urbanística de los espacios naturales sin precedentes. Nuestras costas ya son un queso gruyere que evidencia cuanta permisividad, y en algunos casos con trato de favor, se ha permitido en años donde el medio ambiente y la sostenibilidad no tenían importancia alguna.

Pero ahora, que estos conceptos están más que consolidados y se tienen en cuenta en todos los ámbitos posibles, dar rienda suelta a más atrocidades reduciendo la zona de protección es insultar nuestra inteligencia colectiva y favorecer un desarrollo insostenible. A los nuevos casos de destrucción paisajística y natural que se darán con la nueva ley hay que sumarles todos aquellos que ya existen fruto, como decía antes, de las leyes anteriores. Hablo de construcciones de bloques de pisos, viviendas unifamiliares o establecimientos hoteleros que deberían ser, en muchas ocasiones y con la ley en la mano, derrumbados.

En otros casos donde se trate de construcciones que cumplen con las normativas básicas, aun con la proximidad a la costa, y cuentan con el apoyo social, se pueden hacer excepciones. En la ciudad de Tarragona tenemos, tuvimos mejor dicho, un ejemplo claro. Allí existen los restos de una edificación, el Fortín de la Reina, que años atrás fue espacio de malevaje y consumo de drogas. En su momento se aprovechó la estructura antigua existente para levantar un restaurante que fue emblema de la ciudad. Pero más tarde la justicia ordenó su derribo inminente y ahora es de nuevo un espacio condenado al abandono.

Pero la misma justicia no dictó sentencia contra otras tantas construcciones a pie de costa que también, y por la misma regla de tres, incumplen la normativa y deberían desaparecer. Curiosa es ésta vara de medir que salva a algunos y condena a otros. Curiosamente hay miles de construcciones levantadas en dominio público, en zonas de servidumbre, que con la nueva ley serán amnistiadas. Todas ellas pagan tributos al estado por la ocupación de este espacio público. Como todos aquellos establecimientos que abren en verano, los chiringuitos ya sean móviles o cimentados y estáticos, que también pagan impuestos por la ocupación del espacio. Se entiende que la formula de recaudar a costa del medio ambiente es más factible que imponer lo que marca la Ley de Costas. Hecha la ley, hecha la trampa.

Andalucía, Asturias, Canarias, Catalunya y el País Vasco. Estas cinco comunidades autónomas, que cuentan con más de la mitad del litoral español, recurrirán la ley y entre los motivos que argumentan están los usos turísticos del espacio y la invasión de las competencias que tienen en este sentido los gobiernos autonómicos y los propios ayuntamientos. De nuevo se toca el bolsillo y se pasa por el forro el medio ambiente.

Y por si fuera poco el desatino del PP con su Ley, ésta permite de nuevo celebrar fiestas en la playa y otros eventos donde las grandes multitudes colaboran mucho más en ensuciar este entorno que en respetarlo. Es un “suma y sigue” que no tiene razonamiento lógico para todas aquellas personas que nos dedicamos a intentar contribuir en la mejora de nuestro planeta. Ya se sabe que… la bondad es el principio del tacto, y el respeto por los otros es la primera condición para saber vivir. A ver si lo aprendemos todos de una vez.

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

Veinte años trabajando por un mundo más sostenible, justo y solidario

angel blanqui

Os invito a leer la siguiente entrevista que me han hecho para analizar y resumir los primeros 20 años de Mediterrània que se celebran este año 2013. Es un documento extenso, donde he podido hablar de todo un poco, y ameno. Espero que os guste

ENTREVISTA

Este año 2013 es muy importante para una entidad, Mediterrània, que celebra sus primeros 20 años de existencia. Nació en la ciudad de Tarragona, creció y se mantiene en el tiempo en constante evolución. Tras su nacimiento, se fundó posteriormente la Fundación Mare Terra y más tarde, la Red Internacional de Escritores por la Tierra y la Coordinadora de Entidades de las Comarcas de Tarragona. Las actividades realizadas, y las que aún se mantienen, son muchas y para comentar estas dos décadas de labor en pro del medio ambiente, la cooperación y la justicia social nos acompaña el presidente y fundador de Mediterrània, Ángel Juárez.

Veinte años de la fundación de Mediterrània que nace desde el movimiento vecinal y en el barrio de Riuclar…

Es una satisfacción poder decir de donde hemos nacido, cual es nuestro origen porque no todo el mundo puede decirlo. Creo que es un ejemplo claro de cómo, desde las cotas más minimas y humildes, se puede llegar siempre progresando. Nace en un barrio muy humilde, muy pequeño, y nos tocó luchar contra muchas adversidades y teniéndolo todo en contra menos un elemento que muchos no tuvieron en cuenta, la fuerza humana y la ilusión de todas las personas del barrio que hizo posible que naciera primero la asociación de vecinos y más tarde viese la luz Mediterrània. Y desde el propio movimiento vecinal generamos el nacimiento o colaboramos en generar la creación de otras entidades como la Federación de Asociaciones de Vecinos de Tarragona o la Confederación de toda Catalunya.

No podíamos entender que dentro del movimiento vecinal no existiese ningún grupo ecologista en esta zona donde, ya por aquel entonces, había centrales nucleares, industria química, turismo y todos los elementos que obligaban a tener una entidad como Mediterrània.

Hace dos décadas los conceptos que hoy en día nos son habituales, hablo del medio ambiente, ecología o sustentabilidad, no existían y me imagino que era complicado inculcarlos….

Si. Lo curioso es que nos convertimos, ya como asociación de vecinos,  en el referente de reivindicaciones medioambientales no solo en Tarragona sino de toda la provincia y en muchos casos también en Catalunya. Cuando había un tema a denunciar estábamos ahí y en ese punto se creó Mediterrània. Y estuvimos muchos años siendo punta de lanza de todos aquellos temas de denuncia ciudadana. En grandes reivindicaciones de esta ciudad, como lo relacionado con el transporte de mercancías peligrosas por las calles del centro, yo aparecía como presidente de la asociación de vecinos y no como Mediterrània porqué esta entidad ni siquiera había nacido. Nos pasó también cuando se reivindicó la canalización de la riera de Riuclar que afectaba a todo un polígono entero y donde tuvimos que hablar con varios ayuntamientos, con la Agencia Catalana del Agua o con la Diputación. Reivindicábamos luchando contra verdaderos gigantes y lo hacíamos desde un barrio humilde. Por eso es lógico que naciese Mediterrània, amparada por la asociación de vecinos y la propia federación, con tanta fuerza como lo hizo.

Uno de los primeros cursos científicos que realizamos.

Uno de los primeros cursos científicos que realizamos.

Vamos al año 1993 y hablamos de dos eventos muy importantes para Mediterrània. Me refiero a la Trobada del Medi Ambient y al Curso Científico.

Así nace, con estos dos elementos. La educación ambiental en diferentes ámbitos escolares y también en la vertiente científica. Fuimos pioneros en toda España, y quizás también en Europa, en empezar a hacer cursos con créditos libres con la universidad. Siempre hemos pensado que las universidades son muy elitistas y que hay una parte de la sociedad muy interesada en conocer más a fondo ciertas actividades docentes. Rompimos con la tendencia y logramos empezar haciendo tres cursos a la vez, con más de 150 alumnos, en su primera edición. Y lo complementamos con la Trobada del Medi Ambient que reunió a más de 100.000 personas comprobando que aquello funcionaba. Con la feria y el curso nació realmente esta entidad que cubrió un vacio importante porque en Tarragona no había nadie que se dedicase a temas de ecología y medio ambiente.

Con toda esta implicación social se puede decir que nace en Tarragona y para Tarragona porque siempre se ha buscado esa implicación social y una máxima complicidad…

Esa era nuestra idea. Desde Tarragona abrirnos al mundo. Para los cursos nos venían técnicos de muchos puntos de España y representantes de muchos ayuntamientos. También recuerdo que en aquella época se estaban empezando a formar los Mossos d’Esquadra y que nos enviaban a cuarenta o cincuenta agentes de este cuerpo para que se formaran en nuestros cursos. Al poco tiempo de empezar salió en Catalunya la nueva Ley de Residuos que fue pionera en todo el estado español y evidenció que en aquellos momentos todo se ponía a caminar al mismo tiempo para generar, desde nuestra entidad, desde las administraciones y otros sectores todo el ámbito del medio ambiente.

Vimos rápidamente que era difícil hacer cambiar el chip a las personas más mayores y es por eso que nos centramos en crear actividades de educación ambiental en las escuelas e institutos porqué eran las nuevas generaciones las que tenían que heredar la concienciación y el respeto por el medio ambiente y el entorno más inmediato. Empezamos con las tres R: Reducción Reutilización y Reciclaje, en aquel momento era como hablar en chino. Ahora lo vemos como algo del pasado y tenemos una generación mucho más concienciada.

La concienciación es muy importante y ha sido un caballo de batalla de Mediterrània. El otro campo de actuación ha sido todo aquello relacionado con las denuncias por vertidos, por delitos medioambientales. ¿Imagino que es una labor mucho más complicada y delicada?

Jamás hemos creído que pegando con el mazo las cosas cambian pero también hemos tenido claro que si no hay presión sobre las empresas que cometen los delitos y no se les sanciona económicamente tampoco pueden cambiar las cosas. En nuestros inicios nos dijeron que éramos muy duros por denunciar vertidos al mar o a los ríos, por poner contra las cuerdas a quienes maltrataban el medio ambiente pero no había nadie más que hiciese nuestra labor.

Cuando se aprobó la Ley de Delitos Ecológicos todo cambió porqué se sentaba en el banquillo a personas y empresas que hasta entonces pasaban de todo impunemente. Ha sido una trayectoria intensa de lucha y muy especialmente con todo lo relacionado con el río Francolí que tanto representa para nosotros. Nadie nos podrá negar que llevamos dos décadas, casi dos generaciones, trabajando para conseguir que nuestro río tenga vida.

¿Crees que Mediterrània ha sido en algún momento molesta, por su labor de denuncia, para algunos gobiernos o empresas?

No hay duda. De hecho aún seguimos siendo molestos y quizás esa sea la garantía y nuestro propio orgullo para evidenciar que nuestra entidad no está domesticada ni sometida ante nadie. Hemos intentado siempre autofinanciarnos lo máximo posible y hemos sufrido, y lo sufrimos aun, el boicot de algún medio de comunicación local, que se inició hace más de diez años, y que les lleva a no hablar de nosotros aunque generemos información muy útil para la sociedad. No es ético ni moral. Y dudo hasta que sea legal secuestrar una voz, la nuestra, de esta manera. Todo tiene un precio.

Este año, para conmemorar los 20 años de Mediterrània, se ha elaborado un comic, a cago del dibujante J.M.M Albiol de Riuclar, que es un documento gracioso y al mismo tiempo histórico…

Hemos intentado darle un aire de humor y de interés para contar en formato gráfico estos veinte años. Aposté por Albiol porqué es el ejemplo caro de un joven que se cría en Riuclar y va creciendo como persona y profesionalmente para llegar mucho más lejos. Estamos muy contentos con el resultado final. Es un gran comic que estamos regalando a todos los que nos lo piden.

Veinte años dan para mucho y hay momentos muy importantes. Uno de ellos es el nacimiento de la Fundación Mare Terra. ¿Qué supone este momento exactamente en el recorrido de estas dos décadas?

Quisimos separar las líneas de trabajo para tener a Mediterrània como entidad más reivindicativa y dedicar la fundación a la vertiente más social, la de la cultura, los Premios Ones y, posteriormente, la generación de alianzas con personas comprometidas para luchar por un mundo más justo y solidario. No quisimos dejar fuera de la lucha a todo un sector cultural que lo forman millones de personas a quien había de implicar en todo momento. Y apostamos por la creación de la Fundación Mare Terra que, de hecho, tiene cada vez más protagonismo.

De hecho, hablar de la Fundación Mare Terra es hablar de cooperación internacional. Antes decíamos que se nace en Tarragona para Tarragona pero posteriormente la acción se extiende a todo el mundo. Se ha hecho, y se sigue haciendo, cooperación en más de quince países…

El accidente de Chernóbil puso en evidencia que en temas medioambientales no hay fronteras y que se deben buscar alianzas internacionales para luchar por temas comunes. Y así fue como empezamos a llevar a varios países la lucha por temas que afectan a todo el planeta. Tenemos un protagonismo muy fuerte en la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), hace poco hicimos un taller sobre educación ambiental muy importante en Corea y a todo ello le sumamos todos los proyectos de cooperación realizados en una quincena de países de Latinoamérica y África.

De alguna forma, nosotros inventamos la palabra “ecología social” por nuestros propios orígenes, porque se puede ser ecologista y estar luchando desde el ámbito vecinal. Ahora, con la crisis que padecemos, hay un pequeño parón en los proyectos de cooperación pero los proyectos siguen haciéndose. Se realizan de otra forma, sin dinero pero con el factor humano, haciendo de intermediarios con los ayuntamientos de las zonas necesitadas, sobre todo en Centroamérica, donde conseguimos que haya contrapartes que gestionan los mismos proyectos.

Firma del convencio para el Premio Hispanoamerican de Poesía Ernesto Cardenal, en México.

Firma del convenio para el Premio Hispanoamericano de Poesía Ernesto Cardenal, en México.

La unión para luchar desde todos los ámbitos posibles por la mejora de la tierra se llama RIET, la Red Internacional de Escritores por la Tierra. Nace en 2006 con dos protagonistas especiales, Ángel Juárez y Ernesto Cardenal, y se consolida y crece con la suma de muchas otras personas. ¿Qué es la RIET hoy en día?

Me atrevo a decir que la RIET es la única red comprometida que existe en el planeta. Hay muchas otras redes pero están todas especializadas en sectores concretos mientras que la RIET aglutina a periodistas, naturalistas, científicos, músicos, cantantes, naturalistas, a más de 600 personas de todo el mundo y de todas las profesiones. El compromiso de todos sus miembros es el de la lucha, a través de la palabra, a favor de la tierra y en contra de la mortalidad infantil, las desigualdades sociales, los negocios de las multinacionales que perjudican a millones de personas, que luchan contra el cambio climático…

La Red Internacional de Escritores por la Tierra es una herramienta de lucha contra todos aquellos gigantes a los que hay que derrotar, los gobiernos que violan la defensa de los derechos universales, aquellos estamentos que abusan permanentemente de los demás.

Hasta ahora hemos celebrado seis Encuentros de Escritores en México, Nicaragua, El Salvador y España. El quinto lo hicimos aquí, en nuestra querida Tarragona. Era una asignatura pendiente y la realizamos con un completo éxito, con la llegada de invitados de muchos países y la implicación de la sociedad.

De forma paralela al nacimiento de la RIET, se crea también, para un ámbito más local, la Coordinadora de Entidades de las Comarcas de Tarragona que, tras crecer de manera constante y consolidarse, se ha convertido, en cierta manera en una plataforma que hay que tener muy en cuenta…

La CECT nace de la necesidad de no alejarnos, aunque sigamos trabajando en un plano más internacional, de nuestras bases sociales y de la esencia inicial de Mare Terra y Mediterrània. Por este motivo nos implicamos y hace seis o siete años empecé a llamar a mis antiguos compañeros del movimiento vecinal con quienes creamos la Coordinadora.

Teniendo a la CECT, no perdemos el norte y sabemos en todo momento qué problemas hay en nuestro entorno más inmediato, que necesidades tienen las familias más cercanas. En la Coordinadora hay máxima diversidad, desde la asociación de Botiguers de Tarragona, que son los últimos que han entrado, hasta entidades de defensa de mujeres con riesgo de exclusión social, de personas que han salido de la cárcel o que sufren dependencia a las drogas o al alcohol, asociaciones de vecinos, colectivos de inmigrantes…

De momento no hemos tenido ayuda en nada. Y cuando digo en nada es nada. No hemos recibido ni un euro pero sin embargo nos vamos fortaleciendo.

Este año, con el vigésimo aniversario de Mediterrània, hay una gran colección de imágenes que son interesantes. Pero hay una que salido en todos los medios y es la del momento en que le entregas al alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, en la gala de los Premios Ones, un ejemplar de la foca monje que es el símbolo de la entidad…

Pues la entrega de la estatua de alabastro de la foca monje, que es nuestra mascota y se llama Peluso, responde a la voluntad de agradecer al alcalde su decisión para que los Premios Ones sean patrimonio de la ciudad y a partir del próximo año los coorganizemos entre Mare Terra Fundación Mediterrània y el Ayuntamiento de Tarragona. Entonces, creo que cuando lleguen al despacho de alcaldía los invitados para saludar al alcalde, deben ver a nuestra foca de la misma manera que hay otros elementos similares.

La patrimonialidad de los Premios Ones es muy importante por la labor generada hasta ahora y por toda aquella que vendrá. Uno de los puntos de encuentro más importantes ahora es la famosa Escola de Natura Francolí, al final del parque fluvial del mismo nombre…

Yo creo mucho en la sostenibilidad que creo que es la clave para no caer en todo en la vida. No me gusta ir detrás de las personas para demostrar el trabajo hecho porque creo que es evidente la labor realizada. Y en este sentido, me gusta ver que se hacen ahora esfuerzos para poner en nuestras manos la posibilidad de seguir con la labor social y en este caso la Escola de Natura es un elemento imprescindible.

Si hace veinte años que estamos haciendo talleres y salidas, actividades de educación ambiental y otras acciones relacionadas con el medio ambiente, es muy lógico que tengamos este espacio llamado Escola de Natura en un terreno cedido por el ayuntamiento y gestionado por nosotros.

Para acabar, Ángel, transcurridos veinte años. ¿Qué se divisa hora en el horizonte?

Nosotros en temas ecológicos funcionamos muy bien. El hecho de tener solo entre un 10 y un 15 por ciento de nuestro presupuesto derivado de subvenciones, porque el resto es todo a través de convenios privados, nos ayuda a no caer como han caído otras fundaciones o entidades.

El futuro es tener la oportunidad, dentro de esta gran crisis, de cambiar, renovar e innovar, reinventarse en definitiva. Esta aventura tan fascinante empezó en Riuclar hace 20 años y el camino solo acaba de comenzar.

Veinte años creando consciencia

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Quien me iba a decir que tantas noches de insomnio iban a acabar generando un proyecto que ahora, tras veinte años transcurridos, se mantiene vivo y más que consolidado. En este artículo intentaré resumir, dando alguna pinceladas, una historia larga que da para mucho tras dos décadas intensas.

El reto planteado en esos días iníciales que os comentaba era asumible pero requería trabajo y los objetivos se empezaron a cumplir en el momento que empecé mis andaduras en el movimiento vecinal, donde estuve muchos años, y que dieron lugar al posterior nacimiento en la ciudad de Tarragona de la Trobada (Encuentro) de Medio Ambiente.

Este evento surgió con la inquietud de ciudadanos que estábamos motivados por mejorar el medio ambiente y nuestro entorno más inmediato también a nivel social pero sin abandonar los problemas en otras partes del mundo. El Encuentro se puso en marcha con la voluntad de agrupar en un solo espacio las acciones de todos los que trabajábamos en esa misma dirección: la universidad, las empresas, los cuerpos policiales y el sector vecinal.

Y el Encuentro dio paso a la creación del Centro de Iniciativas Ecológicas Mediterrània que este año celebra su vigésimo aniversario. Dos décadas intensas de trabajo en pro de la sociedad, de lucha por el medio ambiente, de la ecología social, a favor de la cooperación internacional. La idea de generar el Encuentro y de fundar Mediterrània fue acertada y desde los barrios se hizo llegar el mensaje a toda la ciudad y, con la celebración de catorce encuentros de medio ambiente, a todo el mundo. Hoy en día, las actividades de Mediterrània y de la Fundación Mare Terra, que fundamos posteriormente, llegan a todos los países y tienen repercusión internacional. Los años han pasado y con ellos se han hecho cotidianos conceptos que en aquella época, hace dos décadas, eran difíciles de entender y explicar. Hoy en día es impensable cualquier proyecto que no contenga en sus elementos y objetivos la sostenibilidad y la ecología social.

Ésta última, la ecología social, nace justamente de esos encuentros que hicimos durante tanto tiempo y donde fue la misma sociedad la que se concienció de la necesidad de cuidar su entorno más cercano, en todos los sentidos, para proyectar una labor que más tarde se globaliza e internacionaliza. Y como el trabajo hay que recompensarlo fundamos también los Premios Ones que han tratado siempre dar a conocer todas esas grandes labores y proyectos que se hacen desde la sombra y tienden a pasar desapercibidos. Los otorgamos cada año para reconocer y distinguir las trayectorias de personas y colectivos que destacan en la conservación, la defensa y el conocimiento del medio ambiente y la cultura solidaria. Ya hemos entregado más de 350 reconocimientos repartidos por todo el planeta.

Echo la vista atrás y observo con ilusión y placer los miles de kilómetros recorridos estos años por medio mundo. Como miembro de la UICN en España, como representante en el estado del MIO-ECSDE, como presidente de Mare Terra o de la Red de Escritores. Viajes a América Latina, diferentes puntos de África y a media Europa que han servido para consolidar objetivos y acometer realidades.

Sigo hablando de las personas. Porque son ellas las que hacen posible, cada una en su rol organizando o participando, que esto sea realidad. Durante estos veinte años han pasado por Mediterrània cientos de voluntarios, decenas de colaboradores, todos los políticos de turno y miles de personas. Más de 300.000 alumnos de escuelas han participado en nuestras actividades de educación ambiental, nuestro cursos científico ha reunido en estas dos décadas a más de 400 ponentes y a más de 1.500 alumnos.

Nuestro mensaje, las palabras, se han consolidado. También ha sido importante la creación de la Red Internacional de Escritores por la Tierra para potenciar el mensaje reuniendo a más de 600 escritores y poetas, ecologistas, cantantes, intelectuales, profesores y gente de otras muchas profesiones y a muchos países. Ha sido el colofón a una labor intensa llena de voces protagonistas y escenarios diversos, celebrando hasta la fecha cinco Encuentros de Escritores por la Tierra y diversas jornadas de trabajo,  donde nos hemos ganado, conjuntamente con la labor de Mediterrània y Mare Terra, nuestro espacio en el mundo de la cooperación, de la ecología y del desarrollo social.

Estos veinte años los celebraremos editando un comic que los resume, de manera simpática pero real, y con la edición de un vídeo que mostrará los principales momentos de un camino que jamás se ha desviado de su cauce inicial y de un mensaje que mantenemos vivo y una ilusión que es la misma que teníamos el primer día. Ni los tiempos difíciles nos han cambiado porqué cambia el entorno pero jamás su esencia.

A todos los que habéis estado ahí estos veinte años, de una u otra manera, gracias de corazón.

 

Ángel Juárez Almendros

Presidente de Mare Terra Fundación Mediterrània y de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

Desacuerdo con los acuerdos de Rio+20

No hay que permitir que las propuestas de la sociedad caigan en un pozo sin fondo

Para aquellos que hace muchos años que luchamos por el medio ambiente y que teníamos aún ciertas esperanzas en que la cumbre de Rio+20 diese sus resultados positivos y esperanzadores, el balance final de este encuentro no nos anima demasiado.

Que se concluya que deben ser las personas individuales y las empreses las que lideren los cambios futuros y los que hagan los esfuerzos, dejando en un segundo plano a los gobiernos, no da muchas fuerzas para mantener el discurso por el que siempre hemos luchado.

Pero seguiremos preconizando aquello por lo que creemos ya que Rio+20 no deja de ser una reunión de buenas intenciones generada por la presión social que ha reunido a líderes de gobiernos que, una vez más, han pasado de puntillas por un tema tan urgente como salvar nuestro planeta y la búsqueda de las formulas para conseguirlo.

Lejos de conseguir algo, se acabó la reunión en Brasil sin nada que sorprenda, sin alegrías ni la posibilidad de poder decir que se ha tomado una buena decisión. La sociedad debe ser un eje clave para desarrollar los cambios, como las empresas también, pero no se puede dejar al margen a aquellos que tienen en la mano el poder de cambiar las leyes y las reglas del juego.

Si seguimos concediendo a los gobernantes de turno ese rol de poder que ya tienen y que les permite dominar la partida en función de sus conveniencias vamos servidos y apañados. Nuestro ministro, Arias Cañete, dice que Rio+20 marca la senda pero debemos preguntarnos cuál es el camino de esa senda que proclama el ministro español.

Si cien jefes de estado reunidos tres días concluyen que ellos deben quedarse en la retaguardia para pasar la pelota a la sociedad, a la misma que cuando quieren y les conviene no escuchan, repensémonos la necesidad y utilidad de futuras cumbres. O salen al campo de batalla, escuchando a la tropa que es el pueblo y preconizando el mensaje que se acuerde entre todos, o mejor que se rindan al enemigo.

La batalla a ganar  no es la del planeta. El enemigo a vencer es el tráfico de influencias de ciertas multinacionales, el trato de favor hacia ellas a cambio de objetivos personales, la malversación sin castigo legal, todo lo que se hace con nocturnidad y alevosía, acciones que llevan a nuestra tierra al caos, que le acortan su vida y su futuro.

Ahora que está fresco el paso de la cumbre de Rio hay tiempo todavía de generar el debate necesario para reconvertir las ideas en proyectos y para modificar ciertos acuerdos absurdos. Que sean los movimientos sociales los que lideren pero que ese liderazgo sirva para exigir a los mismos gobernantes que se han lavado las manos que sean valientes y se pongan al lado, al mismo nivel, de sus pueblos.

Sumar siempre para evitar más divisiones. Esa es la senda señor ministro. No hay más camino.

Un discurso sincero y real

Permitidme que os acerque el discurso que pronuncié el pasado viernes en la entrega de los Premios Ones Mediterrània. Fueron unas palabras sinceras y alejadas del típico mensaje donde se promulga todo como bonito y se arrinconan realidades menos agradables. Fue, en resumen, un discurso sincero. Espero que os guste.

Autoridades presentes, amigos y amigas, gracias por estar hoy aquí.

Esta edición de los Premis Ones me sirve para hacer balance de este acontecimiento anual que iniciamos hace ahora diecisiete años y que hemos mantenido al margen de buenos o malos momentos a nivel económico o social. Hablando en cifras, los Reconocimientos Ones han premiado hasta hoy a más de 250 personas, entidades y colectivos. Su tarea en pro del medio ambiente, la cooperación y la solidaridad ha sido aplaudida por las más de 5.000 personas que han congregado las diferentes ediciones de este acto que tiene como costumbre reunir a la sociedad civil y política.

Mañana se constituyen los nuevos ayuntamientos y se forman los nuevos gobiernos para los próximos cuatro años. A algunos de los políticos aquí presentes les podemos ya dar la enhorabuena por su continuidad en sus cargos. Si de una cosa estoy seguro es que durante estos diecisiete años es que hemos visto pasar muchos gobiernos de todos los colores, nuevos alcaldes y equipo de gestión con los cuales siempre nos hemos llevado bien. Pasan los cargos pero quedan las personas y mantenemos la amistad que es lo más importante.

Hoy os podría hablar de muchos temas de impacto mundial pero no lo pienso hacer. Podría hablaros del desastre ecológico del Japón por los terremotos de los últimos meses, de la tragedia que aún se vive en las centrales nucleares de ese país, de otro país devastado por los terremotos y que sigue hundido en la miseria, Haití.

Podría hablar de la crisis, de los valores que se pierden y que hacen que este mundo sea cada vez más frio y menos humano, de la crisis de esos valores y del valor de estar en crisis económica para comprobar cómo todo vuelve a su lugar tras años de una vida de ciencia ficción.

Podría también centrar mi discurso hablando de la vejación a la que sometemos a diario a este planeta que, lo digo una vez más, no es nuestro. La tierra no es de nadie!

Creo que debo hablaros, de forma breve y concisa, del cambio que necesita nuestra sociedad para afrontar el futuro con cierta esperanza. Si seguimos así acabaremos con todo en pocas décadas y seremos incapaces de dejar a nuestros jóvenes una tierra en condiciones. Las políticas actuales ya han provocado que estén condenados a envejecer con sus padres ante la incapacidad de encontrar trabajo y, por consiguiente, tener el sustento económico suficiente para emanciparse e iniciar una vida propia.

Los estamos condenando al fracaso por culpa de nuestra ineptitud como seres humanos, por haber generado dos mundos donde, o se vive en plena riqueza, o se mastica el amargo sabor de la pobreza y la escasez de los más básico y elemental. No hay que matar la esperanza porque cuando uno no tiene alicientes para seguir adelante, acaba siendo condenado, enterrado, en vida.

Hay tiempo para hacer el giro necesario pero hay que hacerlo ya. Hay que buscar los procesos que nos permitan conseguir los equilibrios necesarios, menos para unos cuantos y más para todos, equidad para erradicar las desventajas. Hay motivos para considerarse indignados pero también es cierto que la clase política no será la solución a nuestras demandas como tampoco ha sido la única culpable del momento actual. La salida en masa de gente protestando por las calles, dejando aparte las formas y centrándonos en el contenido, es una bocanada de aire fresco, una evidencia que nuestra sociedad no ha muerto.

Apostemos por ese giro, por el cambio, por la sencillez y por un futuro abierto a todos los que habitamos el planeta tierra y en nombre de los que lo habitaran en generaciones venideras.

Fuentes de vida

Dicen que los pequeños gestos son los más poderosos y comparto plenamente esta teoría que he corroborado recientemente. Ha sido durante mi asistencia a las jornadas de energías renovables y sostenibilidad celebradas en Fuentes de Andalucía. Este pequeño municipio sevillano se apuesta con firmeza por aquello que siempre hemos defendido unos cuantos, los valores del medio ambiente y la ecología para lograr un mundo más justo y más sostenible.

Participar en estas jornadas ha sido una grata experiencia por dos motivos. En primer lugar porque tuve la oportunidad de explicar todas aquellas acciones, nacidas en una entidad, Mediterrània, que fundé hace ahora casi dos décadas, y que tiene como esencia de vida la labor del voluntariado y el trabajo de los que hemos logrado experimentarnos en el campo medioambiental. La suma de las dos vivencias hace posible que sigamos creciendo cada día.

Y ese mismo crecimiento se produce en Fuentes de Andalucía donde los organizadores de las jornadas invitan a ponentes de primer nivel, muchos de ellos expertos en la materia ecológica, cuentan con el apoyo de los ciudadanos que asisten a las actividades que se convocan e invitan a amigos y familiares. La esencia de la lucha es precisamente este nexo que explicaba antes y que vi correspondido en la localidad sevillana.

No es el único caso, por suerte. Hace un par de años que en Mediterrània decidimos premiar la labor de aquellos municipios que trabajan para la mejora de su entorno en un ámbito limpio, aplicando fuentes de energía sostenible, apostando por mejoras energéticas. En su primera edición, entregamos esta distinción a Tivissa, una localidad de la provincia de Tarragona que posee un termino municipal inmenso, el quinto más grande de la zona.

Cerca de Tivissa, el marco no es incomparable en nada. La presencia de tres centrales nucleares a pocos kilómetros, el segundo mayor polígono petroquímico de Europa a una distancia mayor pero insuficiente y, para rematar la opacidad visual, una planta de Erkimia que ha contaminado el Rio Ebro en tantas ocasiones como las administraciones han hecho la vista gorda para no sancionarla. Lejos de dejarse llevar por ese paisaje triste y contaminado, en Tivissa han apostado por dar libertad a su terreno. De sus 21.000 hectáreas, más de 17.000 son forestales. La presencia de un parque eólico y otro de fotovoltaico en esta población es otra muestra más de la apuesta por el medio ambiente.

Con ganas y las ideas claras, todo se consigue. Por eso me sorprende y desagrada comprobar cómo las grandes campañas de las administraciones fracasan porque el mensaje que se hace llegar, va dirigido a un sector de la población que, antes de entenderlo, debe comprender hasta qué punto es importante su entorno. Con en todo, también en la lucha por el medio ambiente se debe hacer primero pedagogía para pedir luego la colaboración y lograr esa lucha en común que logrará los objetivos de las grandes campañas.

Se debe educar a los alumnos en las escuelas pero también hay que impartir ciertos conocimientos entre la población adulta. No es excusa el no haber recibido aprendizaje alguno en épocas pasadas cuando se entiende que la voluntad propia de cada persona es la que puede hacer incrementar sus conocimientos. Si todos los municipios tuviesen la voluntad de mejora de Fuentes de Andalucía o Tivissa, dos ejemplos de los muchos que tenemos en nuestro territorio nacional, nuestra población estaría más y mejor preparada para atender las peticiones llegadas de las altas instituciones. El medio ambiente empieza en nuestra casa y acaba en nuestra tierra pero hay en ello un problema. Si no damos importancia a los más cercano se nos hará invisible lo más urgente y nuestro amado planeta acabará siendo efímero, como nosotros mismos.

 

Camaleones y fantasmas

Los camaleones son famosos por su habilidad de cambiar de color según las circunstancias. De ahí viene la definición de político camaleónico que incluye a aquellos gobernantes que, dependiendo del interés particular por asistir a según qué acto o encuentro, se dejan ver o se esconden y se hacen invisibles, como los fantasmas. Hace poco hemos comprobado a alguno de estos políticos en Copenhague, haciendo cola para entrar a reuniones donde no estaban invitados y donde querían colarse para aparecer en la foto final. El caso del vicepresidente del gobierno catalán, ansioso por entrar en la Cumbre danesa donde no se le había invitado, dio la vuelta al mundo.

Hace pocos días que recibí una carta muy importante. Era una invitación a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra que se llevará a cabo a finales de abril en la ciudad de Cochabamba, en Bolivia. La invitación me la envió en persona el Presidente de este estado, Evo Morales. Esta reunión tratará temas muy importantes como la deuda climática, la reducción de emisiones, la transferencia de la tecnología o el futuro de los pueblos indígenas. Sus conclusiones serán clave para nuestro futuro, como las que se extrajeron de Copenhague.

El problema es que en Bolivia no veremos las colas de espera de los líderes políticos ansiosos por comparecer para aparecer, salir en la foto. Estoy convencido que los gobernantes asistentes a Cochabamba se podrán contar con los dedos de las manos. Muchos jefes de estado, consultores y gran parte del personal que se mueve alrededor del medio ambiente harán novillos al considerar que lo que se propone en Bolivia es de segunda categoría.

El impacto mediático será menor y la presencia institucional, relativa a este impacto. La otra cara, la de la verdad que nadie cuenta, es más cruel. En Copenhague todos los asistentes cobraban dietas y tenían pagada su estancia mientras que en Bolivia ya se ha anunciado que el presupuesto no da para estos gastos y que quien viaje a la Conferencia Mundial de los Pueblos deberá rascarse, todo sea por el cambio climático, su propio bolsillo.

Ay! Qué bonito es luchar por un mundo mejor cuando la foto es gratis y que gran esfuerzo supone cuando te tocan la cartera. Menos mal que en Bolivia SÍ veremos a los ciudadanos antiglobalización, esa especie humana comprendida en los foros de discusiones reales y maltratadas y apaleadas por las fuerzas de seguridad en las reuniones fotográficas de gran calibre mundial. En una parte del planeta son ángeles y en la otra mitad, demonios. Es lo que tiene el medio ambiente, en boca de todos y en manos de unos pocos.

El encuentro de Bolivia lo recomiendo personalmente porque creo que va a resultar muy interesante. En primer lugar por la asistencia de aquellas personas que realmente están preocupadas por el futuro de nuestro planeta y en segundo lugar por la ausencia de todos aquellos elementos políticos distorsionadores que no acaban decidiendo nada tras días y semanas vividas con un lujo que no se merece nuestra amada tierra.

Lo que más lamento es que son ellos, estos personajes camaleónicos que ahora se harán invisibles, los que en realidad tienen las soluciones al problema. Ya se sabe, unos hablamos y queremos mejorar nuestro entorno y los que lo pueden mejorar aparecen y desaparecen a su libre albedrio, como los fantasmas y los camaleones.

Podéis leer este artículo en el diario online Ecoticias donde colaboro como articulista de opinión. Mirad este enlace.

Los ángeles están de moda

No se trata de jugar con mi nombre ni con la música de Pedro Guerra pero es cierto, como dice la canción del cantante canario, que los ángeles están de moda. Todas aquellas personas que han decidido dedicar su vida al mundo, a la paz, al medio ambiente, a la cooperación, a la defensa de los derechos humanos, todos ellos están de moda. Son seres más sensibles que los otros porque les motiva el trabajo en común para el bien en común, las acciones en conjunto para los resultados en conjunto.

Como dice la canción, los ángeles están de moda porque nos hacen falta, porque no sabemos estar solos, porque el rumbo perdimos. El problema es que los ángeles están tan de moda que hacen sombra a otras acciones y a otras personas. Muchos gobiernos prefieren llevar a cabo sus políticas sin ser observados, asesorados o apoyados porque consideran esa ayuda como un ataque o una crítica. Muchas de sus políticas se sustentan en las inversiones de las grandes multinacionales que ayudan a la economía pero, a menudo, a precios demasiados altos que se pagan con los silencios en casos de capítulos de contaminación o graves atentados al medio ambiente.

Por eso hay ángeles que están tan de moda que acaban siendo víctimas de los gobiernos demonizados en nombre del dinero. Dora Santos, miembro del Comité Ambiental del Departamento de Cabañas, en El Salvador, cierra la lista siempre abierta de los mártires sin causa, con demasiadas causas aptas para la sociedad y nocivas para los gobernantes. Una semana antes del asesinato de Dora la última víctima mortal era Ramiro Rivera, otro ambientalista del mismo Comité que Dora. El pasado mes de junio ya había fallecido, también asesinado a tiros, Marcelo Rivera, compañero de Dora y Ramiro.

Ellos tres, junto a muchas otras personas, estaban en plena lucha contra la instalación en la localidad de Cabañas de diversos proyectos mineros para la extracción de oro por parte de la multinacional canadiense Pacific Rim. Denunciaban el grave impacto ambiental que supondrían estas obras y al final pagaron con su vida. Es una salvajada sin sentido, un ataque hacia unas personas que luchaban por un mundo mejor, más limpio y sostenible des de la paz y el dialogo.

Conocían los riesgos que corrían porque sabían que cuando las luchas como la suya empiezan siendo populares para los ciudadanos de a pie, empiezan a ser molestas para aquellos que gozan manipulando la razón de la mayoría para imponer sus deseos mas egoístas.

Hay oficios que deben existir y que cada vez son más difíciles de ejercer. A los luchadores por el medio ambiente, la cooperación y la paz que han dejado su vida en el camino en nombre de empresas que callan voces con dinero, podríamos sumar a todos los periodistas asesinados por las misma razón, contar la verdad que el pueblo ignora y el gobierno quiere que sea ignorada. Todos aquellos que ya no están entre nosotros, que han sido abatidos, amordazados, torturados y humillados en nombre de la sinrazón de los políticos de turno. Permitidme acabar haciendo una concesión a los que hacen callar, a los verdugos. Hay una cosa que no saben. ¿Sabéis que es? No saben que los ángeles están de moda. 

NOTA: Este artículo lo he publicado en el diario digital Ecoticias donde colaboro como columnista de opinión.